TODOS LOS MUSEOS SON PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD:

15_09_2018 15-09-2018 AREITO Areíto6

EN EL FUEGO DE BRASIL LA PIEL ILUSTRE DE NUESTRAS MEMORIAS SE HA QUEMADO…

UN EXORDIO DOMINICANO ANTE LA TRAGEDIA MUSEOGRAFICA DE RIO DE JANEIRO, BRASIL.

El tema de la preservación del Patrimonio, es casi una mala palabra en este país.
Los dolientes del tema, que en innúmeras ocasiones hemos expresado preocupación por el mismo, hemos sido satanizados, incluso en algunas ocasiones se han buscado peores excusas para invalidar estas preocupaciones.
Pero aquella excusa es totalmente falsa y solo denota burocracia y mediocridad de gestión en el tema que nos interesa, falta de visión y poca inteligencia de miras.
Cuando algunos nos hemos atrevido a escribir sobre el tema patrimonial en la República Dominicana, lo hemos hecho con conocimiento de causa y con la preocupación auténtica que debe mover a gestores culturares de verdad (no al remedo del título vacío, nulo) que como sus pares en el resto del mundo y en América Latina de modo hemisferial, conocen su misión de centinelas ante un patrimonio cultural perteneciente a la nación.
El fuego acontecido en Río Janeiro, Brasil, el 2 de septiembre ha sido un triste llamado en todo el continente, sobre el nivel de riesgo de las instalaciones culturales donde se alberga el acervo cultural material de nuestras instituciones.
Concierne a los entendidos, amantes del arte, gestores culturales, funcionarios con públicas responsabilidades en relación con el patrimonio de la nación, tomar en serio esa dura advertencia que con humo lacerante ha viajado desde Brasil hasta nuestras conciencias.
Quien aconseja, advierte y previene, es un aliado cuyo único y puro interés es la conciencia profunda del valor patrimonial de un país.
Quien señala, analiza y advierte, lo hace con la tristeza de ver otros patrimonios culturales, de larga data y de valor incalculable, bajo las llamas de un fuego voraz que nada repone y todo se lo lleva bajo la lumbre fatal de segundos, que convierten siglos aventajados en cenizas inútiles, yertas y grises…
Que sirva la triste experiencia del Museo Río Janeiro para estar alerta con respecto al resguardo de nuestras instituciones y todos los riesgos posibles que puedan amenazarlas, porque a pesar de todo: hay personas en este país que tienen una idea sagrada y funcional del valor que tienen las entidades de conservación y la trascendencia de la Memoria… (Nuestros errores históricos, tienen su origen en esa incapacidad que tenemos para aprender de esa Memoria, la aparición de un Trujillo cualquiera y los devaneos mediáticos infundados, lo demuestran)…
Por cierto la ausencia de la misma, lleva también a pérdida de la idea ciudadana neta…

EL MUSEO DE RIO JANEIRO, LA HISTORIA Y L A CONCIENCIA DE SU PÚBLICO: ENFURECIDOS GUARDIANES DE LA MEMORIA

Aquella noche de domingo, un público que decía llamarse Guardián de la Memoria, se conglomeró allí desafiando la rudeza represiva de las fuerzas del desorden, que en Brasil no dejan de ser tan severas, los gorilas se le llamó alguna vez, como en el resto de América Latina, por tradición…
Toda la muchedumbre concentrada en la Quinta de Boa Vista (San Cristovao, zona norte de Río de Janeiro) tenía estas informaciones y sabía lo que ese museo representaba para su cultura urbana y para el desarrollo de la ciencia misma.
20 millones de temas, entre otros una valiosa recuperación de la historia de la migración japonesa al Brasil, proyecto de exposición en el cual se trabajaba, como una gran sorpresa por primera vez.
Los carteles que la gente llevaba, en frases cortas demostraban que el pueblo tenía una conciencia extrema de su pérdida cultural: “Pueblo sin Ciudadanía ni Historia”…
Se concentraron allí a llorar un dolor de trascendencia, un dolor que las macanas de contención y agresión jamás podrían entender…
La mayoría de las exposiciones, contaban en detalle la historia del museo y toda la actividad docente en el área de la investigación en Ciencias Naturales y Antropología.
Y como valor histórico aquel lugar había sido la sede y vivienda de dos emperadores y un rey. Todavía más : De 1808 a 1821, al margen de haber sido el hogar de la familia real portuguesa, fue sede de la primera asamblea Constituyente Republicana de Brasil.
La gente fue a expresar un pesar, su gran tristeza por una pérdida que bien analizada, engloba al ser nacional brasileiro. Pero esta protesta en medio de cenizas volátiles revelaba también de parte de esa muchedumbre un elemento que en República Dominicana, por décadas , se ha desconocido: el valor que ostenta una institución cuando se le explica a la gente por todos los medios posibles, por qué debe preservarla; por qué debe visitarla y conocer sus contenidos e historia. Esos brasileños se vieron impulsados a exponer sus vidas en una protesta por conocimiento cultural, porque sabían perfectamente lo que estaban perdiendo entre las llamas: las colecciones antropológicas más importantes de América Latina. En el caso dominicano, no hemos hecho ese trabajo fundamental para que los ciudadanos se sientan propietarios y como los brasileños, guardianes de la memoria, porque solo con una educación sostenida, grandes conglomerados adquieren con rigor, esa categoría.
En su desgarramiento, este público nos regala un testimonio de conciencia cultural envidiable, pero eso solo se consigue teniendo objetivos de educación conservacionista que nuestras instituciones culturales han dejado de lado, lamentablemente…
¿PUEDE UN FUEGO ACCIDENTAL SEÑALAR LA QUIEBRA MORAL DE UNA NACIÓN?
Buscando las informaciones pertinentes para ambientar este artículo, he visto las argumentaciones de siempre lúcido Rafael Ventuna, crítico de arte brasileño y periodista cultural para el HuffPost de Brasil, con lucidez hace una entrega sobre el fuego del museo, que es una reflexión digna de ser comentada.
“¿Por qué en un horario después del cierre del museo? ¿Por qué un museo tan importante? ¿Por qué un museo bajo tutela de órganos vinculados al Gobierno Federal? ¿Por qué un museo en el ya empedrado Estado de Río de Janeiro? ¿Por qué en el período electoral? ¿Cuáles sistemas anticamas había allí aptos para combatir? ¿Cuántos funcionarios “tomaban cuenta de la gran edificación? ¿Por qué los bomberos tuvieron tanta dificultad para encontrar agua? Preguntas y más preguntas.
Otro hecho extraño es la uniformidad de las llamaradas que en aproximadamente dos horas daban fin a 13 mil m² de edificios de tres pisos que abrigaban 122 salas. Es difícil creer que un único flanco de llama se haya extendido con tanta rapidez y violencia”.
(HuffPost, 3 de septiembre. 2018. edición en portugués )…
Ventuna, con olímpica ferocidad, bellísima , clama por los daños y sus efectos a todas las generaciones: las que antes trabajaron en ese proyecto del museo y las que vienen que debieron conocerlo.
Todas esas interrogantes, desde lejos , muchas personas en el mundo se la han hecho. ¿Cómo es posible acumular tanta belleza y cultura, ciencia y tradición histórica, con excelente biografía como institución y no cuidarla de lo más temerario en un Museo : el fuego…
Un incendio de esas proporciones se puede convertir en un juicio moral, efectivamente, si el análisis posterior de los hechos demuestra que a lo largo del tiempo, el museo tenía condiciones de riesgo que no fueron contempladas. La negligencia ciega es un rotundo fracaso moral de los responsables, sin lugar a ninguna duda.
¿ En la República Dominicana tenemos los elementos institucionales necesarios para evitar o prevenir grandes riesgos sobre nuestros museos y colecciones de Arte?
Brasil se inmola, para alertar sobre el camino nefasto de las tragedias culturales. (CFE).

El fuego siempre ha sido y, al parecer, seguirá siendo siempre, el más terrible de los elementos.
Harry Houdini…