¿Todos somos culpables?

Bonaparte Gautreaux Piñeyro

Rafael Herrera, en más de un editorial, sostuvo que todos somos culpables de lo que ocurre en nuestro país. No estuve de acuerdo con él porque, usualmente, esos editoriales trataban situaciones de una época en la cual, una buena parte de la juventud estaba en desacuerdo con el Gobierno. Eran los tiempos de Balaguer.
Ahora que repienso esos editoriales creo que él no se refería nada más al momento, sino que se trataba de una profunda reflexión sobre el ser dominicano, que aún buscamos una definición que satisfaga a quienes tenemos ese tipo de preocupación.
¿Somos, todos, culpables de lo que ocurre en el país? ¿Cuál debe ser la respuesta popular a las agresiones que sufre el pueblo por parte de los gobernantes? Léase responsables del Poder Ejecutivo, Poder Legislativo, Poder Judicial, Poder Municipal, Partidos y organizaciones políticas, gremiales, sindicales, deportivas, barriales, de amas de casas.
El insigne poeta español Juan Ramón Jiménez se preguntaba en una conferencia ante estudiantes ¿cuál debe ser nuestra posición, peleante o expectante? Creo que nuestra debemos dejar de ser espectadores y asumir el rol que nos toca como ciudadanos.
El ciudadano lo ejerza o no, debe ser cogobernante, los mecanismos constitucionales y legales nos facultan para que coparticipemos en las acciones y decisiones del gobernó y cuando no existan reglas el poder popular debe manifestarse de forma organizada, espontanea, de cualquier manera.
Cuando Viriato Fiallo pronunció aquella sencilla frase: ¡Basta ya! recogió el sentir nacional que clamaba por libertad y democracia, en contra de las fuerzas que intentaban prolongar elGobierno de terror impuesto por el régimen de Trujillo y sus favorecedores.
Todos los años gastamos millones de pesos en intentar resolver los desastres que producen huracanes, lluvias y vientos, pero no hay una verdadera política de previsión, que comienza en la regulación y cumplimiento de prohibición para la construcción en las laderas y en las orillas de ríos, en la exigencia de calidad para la construcción de obras públicas multimillonarias que, con la participación y complicidad de los gobiernos, han sido ejecutadas irresponsablemente, sin que nunca haya sanción.
Cuántas calles, avenidas, carreteras, casas, locales escolares, hospitales, puentes han colapsado por la irresponsabilidad de quienes aceptaron y pagaron millones de pesos por su construcción.
Un solo botón como ejemplo: el Presidente de la República, hace tres meses dijo que el remozado hospital Moscoso Puello no tenía nada que envidiar a una clínica privada, las lluvias de este martes demostraron los vicios de construcción y la inexistente supervisión: goteras, desplomes y toda suerte de problemas muestran que no hay Gobierno que se respete, pero tampoco hay una sociedad que reclame vigorosamente sus derechos y desmientaa Herrera, que seamos participantes, que ¡basta ya!: que no todos somos culpables.