Tomar mis decisiones

Soraya Lara de Mármol

Pregunta de la lectora: Tengo 23 años. Estoy en una contradicción interna muy fuerte. Quiero ser yo, tomar mis decisiones y sentirme sin la presión de mis padres, abuelos y tías. Estoy que no aguanto. Quieren que sea y me comporte como ellos desean. Trabajo y estudio. He pensado mudarme con una amiga y librarme de todo esto. ¿Es correcta mi decisión?

Respuesta de la terapeuta: Lo correcto dependerá de qué tan lista estés para asumir tu autonomía y no depender económicamente de ellos.

Es importante te planifiques económicamente antes de tomar la decisión.

Una vez te independices, no puedes estar contando con tus padres para todo. Parte del reto es demostrarte que puedes agenciártelas sola.

Salvador Minuchin, terapeuta familiar, describe a las familias aglutinadas como aquellas en las que no existe una diferenciación entre los miembros. Las fronteras son difusas, por lo que se pierde autonomía.

Todos se creen con derecho a opinar, a decir a los demás cómo tienen que ser, sentir, comportarse, hasta el punto de elegir por sus hijos las carreras a estudiar.

A quien intenta ser distinto y tiende a ser más independiente suelen acusarle de rebelde, subversivo, malcriado y de hacer las cosas por su cuenta sin consultar ni tomar en consideración las opiniones de los demás.

Diferenciarse, no cumplir el rol asignado y negarse a satisfacer las expectativas familiares podría desencadenar ataques y presión para que no se salga de la línea base establecida por la familia.

La persona puede ser considerada la oveja negra de la familia. Es lo que suele ocurrir en las familias aglutinadas e inmaduras.

Si abandona su proyecto de vida para complacer a otros y renunciar a sí

misma, corre el riesgo de deprimirse o asumir una actitud hostil. Se sentiría insatisfecha y molesta.

¿Qué es importante? No dejarse agobiar por las presiones familiares, entender que ellos tienen una visión diferente. Mantén una actitud positiva hacia la vida y el futuro.

No abandones tus planes y organízalos bien.

Ser precavida te librará de tomar decisiones desacertadas. Separarse de lafamilia para alcanzar su autonomía es más que irse de casa para vivir lejos de ella.

Ser autónoma no es romper los vínculos ni entrar en conflictos con ellos
por la toma de decisiones. Es mantenerse en contacto sin dejarse absorber
por el sistema familiar.