Tomar una buena decisión es de sabios

Tomar una decisión en nuestra vida conlleva discernir, sopesar, evaluar y lograr trascender la visión de las consecuencias que nos puede acarrear, es decir, es uno de los procesos más complejos para el ser humano pero mucho más es en el ámbito laboral.
En muchas áreas de nuestra vida debemos tomar decisiones, y en la mayoría de las circunstancias son importantes, por ello no debemos precipitarnos al momento de querer ejecutarlas.
Es de suma importancia tener consciencia al momento de tomar una decisión, de nuestro estado psicológico y en muchos casos hasta espiritual. Tomar una decisión podría conllevar cometer error o éxito, justicia o todo lo contrario, es decir, es fundamental primero evaluarnos a nosotros mismos antes que emitir un juicio y considerar seriamente las consecuencias que podría traerles a otros ante una mala práctica.
La psicóloga Nadia Goodman presenta y considera tres pasos fundamentales para una buena decisión en el ámbito laboral y de negocios.
1. Identifica tu propósito:
Cada vez que te enfrentas a una decisión existe un propósito relacionado con cada opción, o una meta que esta decisión te ayudará a alcanzar. Por ejemplo, si te estás expandiendo a un nuevo mercado, tu propósito podría ser el que ofrece mayores oportunidades de crecimiento.
Una vez que identificaste tu propósito, éste debe formar parte de cada paso de tu toma de decisión. Primero asegúrate cuál es, articúlalo con tu equipo y conviértelo en el punto de partida.
2. Examina tus preferencias:
Cuando te enfrentas a un problema, es común verlo desde tu propia perspectiva y dejar al margen a tus clientes, consumidores y colegas. Considerar la situación desde un solo punto de vista puede llevarte al fracaso o a gastos innecesarios. La meta del pensamiento crítico es poner esas preferencias a la luz para impedir que obstruyan tus decisiones.
Para hacerlo, debes articular tu propio punto de vista. Pregúntate a ti mismo qué piensas de esa situación en particular y qué es importante para ti. Después, busca cualquier suposición que hagas sobre las creencias y comportamientos de los demás.
Cuando articulamos nuestros pensamientos, mayores oportunidades tenemos de detectar pensamientos distorsionados.
3. Considera las implicaciones de cada opción. Cada opción tiene consecuencias y puedes mejorar tu proceso de decisión anticipando cuáles serán. Para hacerlo, atiende al problema desde varios puntos de vista. Imagínate como cada implicado y considera cómo se sentirían y responderían a cada opción.
Si tomas una decisión que afecta a otros observa detenidamente cuáles son las implicaciones en las que no pensaste desde un principio y por qué. Saber qué te falló y por qué te ayudará a evitarlo en el futuro.


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