Transición pactada

Glenn Davis

Cómo no hablar hoy del tema político más trascendental de la semana que culminó ayer, me refiero a la decisión firme y valiente, pero sobre todo revestida de mucho coraje de José Ignacio Paliza, de presentar sus aspiraciones a encabezar la dirección del Partido Revolucionario Moderno (PRM).

El senador perremeista, no solo manifestó sus intenciones, sino que también las materializó con la inscripción de su candidatura, alborotando de inmediato los ánimos de los principales líderes de esa organización, Hipólito Mejía y Luis Abinader, obligándolos a buscar una salida que les permitiera no perder todo el control interno del PRM.

Aunque Luis e Hipólito repitan mil veces a coro públicamente que no se produjo ningúnacuerdoentre ambos, lo cierto es que, si lo hubo, porque Paliza no obedece a las directrices de ellos. Desde sus inicios en la actividad política, al joven puertoplateño se le ha visto construir una imagen limpia, independiente, sin confrontaciones internas, apegado a los intereses partidarios, en fin, ha demostrado ser diferente y no uno más del montón.

Ni tonto ni perezoso, Paliza sabía que la coyuntura actual le favorecía por los cambios que exigen los nuevos tiempos en la forma de hacer política y los partidos políticos por demás. No titubeó para tomar la decisión, y bien hecho por él, pues lo que ha generado es una “transición pactada” entre Hipólito y Luis, quienes optaron por hacer creer que están a favor del cambio, cuando lo que buscan es evitar que mediáticamente se les vea derrotados.

La resistencia a los cambios es normal en quienes dirigen y son dirigidos. Lo que debemos exterminar en nuestro sistema es que, los líderes de una entidad bajen líneas con candidatos específicos. Un acuerdo de aposento nunca será democrático, ya que ataca ferozmente la esencia mínima de la democracia.

En una conversación reciente con un amigo, nos hicimos la pregunta ¿Quién diría que el PRM estaría provocando el relevo político en la República Dominicana? Y no el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que se ha consolidado en los últimos años como la organización política más grande y poderosa del país, a pesar de los problemas internos que atraviesa. ¿Habrá transición pactada también en el PLD?

Ojalá que no, y que Paliza sirva de referente histórico, que motive a los miles de jóvenes que militan en los partidos del sistema, a poner en manifiesto su talento y capacidad, invitando a sus líderes a reflexionar que la mediocridad y la democracia no son compatibles.