Tratamiento de la retinopatía diabética

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El mejor tratamiento para la retinopatía diabética es la prevención. Un estricto control del azúcar en la sangre reducirá en forma significativa el riesgo a largo plazo de una pérdida de la visión.
El tratamiento por excelencia es el láser, y consiste en una luz que cauteriza el tejido retiniano dañado.
Se utiliza para tratar el edema macular y los daño en la retina periférica y se necesita aproximadamente de 1000 a 2000 quemaduras láser alrededor de la retina para reducir los vasos sanguíneos anormales.
En casos de sangrado y tracción en la retina se debe realizar cirugía vitreoretiniana. Esto permite que los rayos de luz se enfoquen apropiadamente en la retina nuevamente. Hoy se aplican inyección de medicamentos antiangiogénicos “anti-VEGF”.
Estos medicamentos se administran mediante inyecciones (inyecciones) en el ojo. Su función es bloquear el factor de crecimiento endotelial (VEGF) que favorece al crecimiento anormal de los vasos sanguíneos en algunos casos.
Se necesita mantener un esquema adecuado de inyección para no perder el efecto positivo.