Tropas EU usan grandes bombas Irak

BAGDAD . Las fuerzas estadounidenses arrojaron bombas de gran tamaño al norte de Bagdad como parte de una estrategia más contundente para aplastar a la resistencia y capturar a sus líderes.

La nueva táctica militar de EEUU en Irak incluye el empleo de algunas de sus mayores armas, y el ofrecimiento de una recompensa por informaciones que lleven a la captura de Izat Ibrahim Al Douri, el número dos después de Sadam Huseín, y sospechoso de organizar ataques contra los soldados norteamericanos.

Los aviones de las fuerzas estadounidenses arrojaron la noche del martes dos bombas de precisión de 908 kilos cada una, sobre sendos reductos de la resistencia situados cerca de la localidad de Baquba, a unos 60 kilómetros al noroeste de Bagdad.

“Fueron arrojadas en lugares que sospechamos que emplearon para fabricar bombas”,dijo el comandante Gordon Tate, portavoz de las fuerzas que llevan a cabo la segunda fase de la Operación Ciclón Ivy, en la región central de Irak.

También en torno a la ciudad de Kirkuk, la cuna de Sadam Husein, los aviones arrojaron bombas de 454 kilos sobre edificios utilizados para actividades “terroristas”.

“Todos los edificios han sido destruidos, y desconocemos si en estos había gente”, apuntó el portavoz militar.

El pasado domingo y por vez primera desde que el 1 de mayo el presidente George W. Bush anunció el fin de las operaciones de combate a gran escala, las fuerzas de EEUU dispararon desde Bagdad un misil guiado por satélite contra un reducto de la resistecia situado a unos 200 kilómetros al norte de la capital.

A principios de noviembre, en respuesta a los crecientes ataques que afrontaban, las fuerzas de EEUU emprendieron una ofensiva aérea y terrestre contra los focos de la resistencia al norte de Bagdad, y más tarde en torno a la capital iraquí.

Las ofensivas llamadas “Operacion Ciclón” y “Martillo de Hierro” conllevan la sistemática destrucción de edificios en los que supuestamente se han cobijado los insurgentes, han sido empleados por estos para almacenar armas y municiones, o han servido para perpetrar ataques.

“Continuaremos con las dos operaciones hasta que terminemos con los insurgentes y destruyamos todas sus facilidades”, dijo el portavoz de la Autoridad Provisional de la Coalición, Charles Heatly.

Al anochecer, y al igual que la jornada anterior, la artillería reanudó el bombardeo sobre objetivos “hostiles” desde sus bases en el extrarradio de Bagdad, donde crece el malestar entre los residentes por la demostración de fuerza que casi a diario ponen en marcha las tropas de EEUU.

Ademas, las fuerzas de EEUU ofrecieron una recompensa de diez millones dólares por la cabeza del que fuera vicepresidente del poderoso Consejo Supremo de la Revolución, el general Al Douri, sexto de la lista de los 55 iraquíes más buscados.

El cartel de búsqueda y captura del leal lugarteniente de Sadam Husein por cuya cabeza EEUU ofrece 25 millones de dólares, muestra a Al Douri en uniforme militar, y dice que “detener a este ex miembro del régimen es vital para la seguridad de Irak”.

La mansión que Al Douri tenía cerca de Tikrit, una fortaleza compuesta por una decena de edificaciones, fue destruida el pasado domingo por uno de los misiles que esa noche dispararon las fuerzas estadounidenses sobre aquellas edificaciones que puedan ser empleadas por la resistencia.