Trump reconoce a Jerusalén como capital de Israel y desata la cólera

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció ayer a Jerusalén como capital de Israel, una decisión histórica que rompe con décadas de diplomacia estadounidense y amenaza con desencadenar una escalada de violencia en Medio Oriente.
“Es hora de reconocer oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel”, declaró el gobernante desde la Casa Blanca, considerando este paso como “condición necesaria para lograr la paz” y llamando a que la “calma y la “tolerancia” prevalezcan sobre el odio.
La declaración, que recibió una fuerte condena internacional, pone fin a siete décadas de ambigüedad diplomática sobre el estatuto de una ciudad que alberga los lugares sagrados de las tres grandes religiones monoteístas, y es reclamada como capital tanto por israelíes como por los palestinos.
ONU tratará caso.- La preocupación de la comunidad internacional llevó a que el Consejo de Seguridad convoque para el viernes a una reunión de emergencia para bordar el tema, a pedido de ocho estados miembro. Trump también anunció el inicio del proceso de trasladar la embajada de Estados Unidos desde Tel Aviv a Jerusalén.
El mandatario cumple así una promesa de campaña apoyada por los cristianos evangélicos y los votantes judíos de derecha, así como por los donantes, pero sobre todo, dijo, marca el inicio de un “nuevo enfoque” para resolver el espinoso conflicto. Sus predecesores, desde Bill Clinton hasta George Bush, hicieron promesas electorales similares, pero las desecharon al asumir el cargo. “Muchos presidentes dijeron que harían algo y no hicieron nada”, dijo Trump poco antes de su discurso.
La declaración de Trump deja a muchos aliados estadounidenses y dirigentes de Medio Oriente molestos tratando de encontrar una respuesta mesurada y esperando que la región, convertida hace mucho en un polvorín, no sea epicentro de un nuevo derramamiento de sangre. Turquía calificó la decisión de “irresponsable” e ilegal, en tanto Jordania dijo que era “una violación del derecho internacional” e Irán sostuvo que “provocaría a los musulmanes y causaría una nueva intifada”.
Mientras en Europa, Gran Bretaña consideró que la medida “ayuda poco”, Francia la vio “lamentable” y Alemania dijo que “no apoya” la decisión. Cientos de palestinos quemaron banderas estadounidenses e israelíes y fotos de Trump en la Franja de Gaza.


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