Trump y sus excentricidades…

José Lois Malkun

Desde que tengo uso de razón, no había visto un presidente tan excéntrico y controversial como el mandamás de la Casa Blanca. Pero eso no debe sorprender a los que lo seguían en su programa de televisión The Apprentice.
Casi a diario sale algo en su Twitter, que a veces deja los pelos de punta. Pero muchas veces dice verdades que nadie dice.
Su mayor problema son las decisiones que toma y sobre las que después retrocede. También sus impetuosas amenazas a aliados importantes que se sienten ofendidos.
Al margen de todo eso, Trump ha tenido logros importantes. Por ejemplo, ha hecho recortes presupuestarios en el gobierno federal, en casi todos los frentes, algunos sensibles como el medio ambiente, educación y las ayudas a los pobres.
Pero en un gobierno tan grande como el de Estados Unidos, y con una burocracia semi hipertrofiada hay muchos dispendios en los gastos federales, lo que permite recortes presupuestarios sin afectar necesariamente las metas de un sector determinado.
En otro aspecto, redujo los impuestos a las empresas y personas (mayormente a las primeras), lo que ha impulsado el empleo y la producción. Actualmente hay pleno empleo en Estados Unidos y la bolsa ha alcanzado niveles récord.
Trump también promueve su ambicioso plan para mejorar la deteriorada infraestructura del país, aunque está lejos de lo que originalmente se proponía.
Aunque el presidente es conocido por su posición anti deuda, ha tenido que asumir en su proyección macroeconómica que la deuda pública aumentará en los próximos años ya que los recortes impositivos han sido fuertes y no se compensan con la reducción de gastos y menos aumentando los gastos militares.
En el comercio, ha impuesto aranceles al acero y al aluminio a varios países que aparentemente venden estos productos a un precio por debajo de sus costos.
Tiene con China una confrontación para reducir el enorme déficit comercial que ha invadido al mercado norteamericano de productos chinos, beneficiados por un yuan devaluado artificialmente. Eso ha forzado a muchas empresas estadounidenses a instalarse en otros países para reducir sus costos.
Ante la imposición de nuevos aranceles a los productos chinos, el Yuan ha comenzado a revaluarse lo que reduce la brecha competitiva entre ambos países.
No hay dudas de que balancear el comercio con China es una tarea urgente para Estados Unidos al margen de que critiquen al presidente Trump como proteccionistas o enemigo del libre comercio.
Igualmente, se esfuerza en atraer con incentivos fiscales, a empresas norteamericanas en el exterior para que se instalen nuevamente en su país.
Dos años después de Trump asumir la presidencia, la economía está mejor, aun cuando el expresidente Obama la dejó bastante recuperada de la crisis del 2008, pero muy endeudada.
Trump fuera un gran presidente si evitara tantas confrontaciones y declaraciones contradictorias. Pero es su estilo y eso nadie lo cambiará.
Se le juzga más por sus expresiones desatinadas que por sus logros, aunque parece que lo disfruta.