Un cambio de paradigmas

El desempeño de los servicios hospitalarios nunca se había visto tan afectado como ahora, cuando el Gobierno somete a remodelación simultánea a decenas de estos centros. Y los médicos, criticados por recurrir a la fuerza para exigir mejor paga, esta vez están en pie de lucha para demandar condiciones que les permitan brindar en los hospitales los buenos servicios que se comprometieron a dar en acuerdos suscritos con el Gobierno algunos meses atrás.
Aunque haya sido con el interés de ampliar y modernizar infraestructura, el Gobierno cometió un yerro al intervenir simultáneamente a decenas de hospitales. Esto ha sido un reto insoportable para la capacidad financiera del Estado y el retardo en los trabajos ha perjudicado la marcha de los servicios en muchos de los centros, exponiendo a pacientes a la contaminación derivada de la manipulación y remoción de materiales de construcción y escombros, y el ir y venir de los equipos de trabajo.
Frente a esta situación indeseable desde el punto de vista de la funcionalidad, para la sociedad es reconfortante que los médicos, que en muchas ocasiones batallaron para exigir mejoras salariales y otros beneficios, esta vez hayan sacado la cara para exigir una rápida mejora de las condiciones de trabajo en los hospitales, para que los pacientes reciban atenciones adecuadas en condiciones apropiadas.

Buena nueva para el productor

El Gobierno ha anunciado su propósito de nacionalizar el contenido del alimento escolar, empezando por reducir a 50 por ciento el componente importado para el próximo año escolar. El anuncio debe llenar de regocijo a los productores locales, porque la meta es que ellos sean los únicos suplidores de los insumos y productos terminados del desayuno, almuerzo y merienda para las escuelas públicas.
Sin embargo, el Gobierno debe estar claro en cuanto a que deberá ponerle fin a la competencia desleal que auspician poderes fácticos locales que controlan redes de importación, y que además deberá garantizar el pago puntual a los productores locales por los suministros a las escuelas, para evitar que la descapitalización se convierta en el enemigo más peligroso del propósito anunciado.

 


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