Un emblemático caracol

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Caamaño. No fue de los héroes de ocasión que realizan algún hecho extraordinario y luego retornan al vulgar agobio de la rutina diaria. El Coronel de Abril fue el héroe cotidiano, el de día a día y de siempre

Este lunes 11 de junio de 2012 se cumplen 80 años del nacimiento de Francisco Alberto Caamaño Deñó, héroe nacional. Su llegada a la vida tuvo lugar en la calle Doctor Delgado, en el tramo comprendido entre las vías César Nicolás Penson y Luisa Ozema Pellerano, de Santo Domingo la capital dominicana.

En honor a este aniversario, Hamlet Hermann, compañero de lucha del héroe nacional, pensó en crear un mural en el cual pudiera colocar las fotografías que ha podido recuperar de los integrantes del destacamento guerrillero junto al que combatió en 1973. Cuando consideró madura la idea y concebido el contexto dentro del que debía ubicarse, logró conseguir la participación de un joven artista dominicano: Carlos Hernández Rodríguez, conocido también como Javi. Carlos había estudiado dibujo, pintura y escultura en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Allí ganó premios de Dibujo al Natural y obtuvo mención en Escultura II. Juntos ajustaron los criterios sobre materiales y colores a usar, de manera que pudieran reforzar el mensaje que Hamlet quiere enviar a quienes tengan la oportunidad de apreciar esta obra de arte.

Lo primero fue que el mural se ubicó en el despacho usado por el ingeniero Hermann para su trabajo intelectual en la antigua casa paterna en que reside frente al Palacio Nacional. Considera que allí donde crea sus obras literarias y profesionales, en su intimidad personal, es donde deben estar las imágenes de los compañeros de lucha. No concibió el mural para ser exhibido en otros lugares de la casa. Prefiere darle un sentido más exclusivo con su ubicación.

En ese mural aparecen no sólo las imágenes fotográficas adosadas a la pared como en una exposición. Su aparición en ese ambiente actúa como refuerzo patriótico que impide la distracción provocada por el caos nacional y la corrupción. El mural refuerza el compromiso de defender los mismos principios que lo estimularon a la lucha durante toda su vida.

El pueblo dominicano denominó la jornada de lucha de 1973 como La Guerrilla de Playa Caracoles. Creía entonces el ciudadano común y corriente que el desembarco había tenido lugar por ese punto de la provincia de Azua, en la costa sur dominicana. Respetando la inexpugnable designación popular, Hamlet quiso que el mural tuviera como fondo un caracol.

Pero en su concepción de la obra artística quiso que allí estuviera representada también la solidaridad del gobierno revolucionario y del pueblo de Cuba en el proyecto liderado por el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó. Entonces decidió que el caracol a representar allí fuera uno que sólo aparece en el oriente de la isla de Cuba. El molusco se encuentra en la zona en que el indio Hatuey llegó desde Quisqueya para alertar a sus congéneres sobre las atrocidades del invasor español en el siglo XV.

Está en la zona en que José Martí y el dominicano Máximo Gómez iniciaron la segunda guerra de independencia en 1895. Aparece allí desde donde partió la raza inmortal en 1959 para luchar contra la tiranía trujillista. Para enviar ese mensaje simbólico en el que se destacara la solidaridad tradicional cubana, fue que Hermann escogió la bella y diminuta Polimita, especie exclusiva del oriente de Cuba.

Sobre la imagen pintada a pura brocha y pincel por Javi Hernández, el otrora guerrillero y el joven artista, que ahora cursa la licenciatura en informática, distribuyeron 19 fotografías en tamaño 8 por 10 pulgadas. Cerca del centro se muestra la foto del grupo insurgente junto al monumento a José Martí colocado en la cúspide del Pico Turquino, el más alto de Cuba. Siguiendo el recorrido de las coloridas franjas de la Polimita, aparecen priorizadas las imágenes de los compañeros caídos en esa jornada guerrillera.

Solos o en pequeños grupos se evidencian Francisco Alberto Caamaño Deñó, Eberto Lalane José, Mario Nelson Galán Durán, Alfredo Pérez Vargas, Ramón Euclides Holguín Marte y Ramón Payero Ulloa.

Asimismo aparecen las imágenes de Claudio Caamaño Grullón y el creador del mural, Hamlet Hermann, ambos sobrevivientes de aquella jornada, quienes han guardado siempre con sumo respeto la memoria de los compañeros caídos.

Observando el mural, Hamlet recuerda que el 3 de septiembre de 1965, desde la fortaleza Ozama en Santo Domingo, el líder constitucionalista invitó entonces al pueblo a jurar que lucharía “por la vigencia de las libertades democráticas y los derechos humanos y no permitir intento alguno para restablecer la tiranía”.

El pueblo respondió: “Juramos”. Caamaño dedicaría el resto de su vida a cumplir ese juramento. Pero sólo unos pocos dominicanos, ocho en total, cumplieron con el compromiso de acompañarlo en esa tarea.

Caamaño no fue de los héroes de ocasión que realizan algún hecho extraordinario y luego retornan al vulgar agobio de la rutina diaria. El Coronel de Abril fue el héroe cotidiano, el de día a día y de siempre, que contribuyó a elevar la conciencia social de un continente.

El sobreviviente de Playa Caracoles insiste en que el coronel Caamaño Deñó fue un paradigma como el que nos presenta la historia universal para los héroes más formidables. Con sus valientes actuaciones, Caamaño puso en evidencia a los políticos oportunistas que nunca asumieron riesgos ni sacrificaron algo para favorecer a los irredentos de esta injusta sociedad.

De ahí que este mural sea un homenaje a Caamaño en la fecha que habría cumplido ochenta años de edad.(H.H.)


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