Un error grave de Nicolás Almagro

Como decimos por acá, el secretario general de la OEA no debió insinuar ni de juego que la intervención armada era una opción para buscar una solución a la crisis de los Derechos Humanos que afecta a millones de venezolanos. Con sobradas razones la comunidad de países e instituciones de América Latina ha reaccionado sobresaltada ante las declaraciones del doctor Luis Almagro. La Organización de Estados Americanos debe levantar de manera permanente, sin debilidad ni cansancio, la bandera de la diplomacia, del diálogo y de la persuasión basada en el respeto a la integridad de cada nación.
En América Latina todos estamos preocupados por el giro de los acontecimientos en Venezuela, sobre todo por la oleada de ciudadanos de ese país que huyen, literalmente, en busca de un respiro político y económico. Nos preocupa también el fracaso de todos los caminos emprendidos hasta ahora para que el Gobierno y las fuerzas políticas internas encuentren una salida a la crisis. Pero de ahí a desesperarnos y sugerir una intervención armada, es otra canción, una, por cierto, muy fuera de tiempo. Los dominicanos sabemos lo que es una intervención militar, lo que es el suelo patrio mancillado por tropas extranjeras. La sufrimos dos veces el siglo pasado, y en cada caso fue un acto abusivo que distorsionó el curso de nuestra historia.
La OEA, por el contrario, debe insistir en el diálogo, en la negociación, en el entendimiento del Gobierno de Nicolás Maduro con las fuerzas políticas internas. Nunca debe cansarse, ni la OEA ni su secretario general, el doctor Almagro, de recurrir a la vía diplomática .

¡Aplaudamos!

Parece un acto sencillo, uno de esos que no ganan primeras páginas en los diarios escritos ni grandes titulares en los noticiarios de televisión. Pero es, en realidad, un acto importante porque no se hacía. El Servicio Nacional de Salud (SNS) está retirando las chatarras acumuladas en hospitales públicos. En otras palabras, los está limpiando, los está liberando de basura, de aparatos inservibles que afean, deslucen y sirven de hospedero de vectores que trasmiten enfermedades. Una tarea que parece pequeña, pero muy importante y necesaria. “Aplaudamos las buenas acciones”.
¡Necesitamos centros sanitarios bien cuidados y limpios, como los cuarteles militares!