Un error llamado Expreso V Centenario

“Expreso Quinto Centenario”, que conecta la “Padre Castellanos” con la avenida “John F. Kennedy. Hoy/ Napoleón Marte 24/08/2018
“Expreso Quinto Centenario”, que conecta la “Padre Castellanos” con la avenida “John F. Kennedy. Hoy/ Napoleón Marte 24/08/2018

La avenida “Expreso Quinto Centenario”, promovida como la primera “vía rápida” del país que resolvería el problema del tránsito vehicular en varios puntos de Santo Domingo, lo que ha logrado, al cabo de 28 años de construida, “es complicarlo más”.
Esa es la opinión del arquitecto y urbanista Cristóbal Valdez para quien esa obra “es una barbaridad: desbarataron todas las casas de Villa Juana, Villa Consuelo y muchas otras cercanas, destruyendo lo que era el arraigo social” de sus pobladores.
Al anunciarse los trabajos, él y otros profesionales advirtieron que esa ruta “no era lo planteado en términos de estructura, sino la Pedro Livio Cedeño, desde la 17 (Padre Castellanos), que se ampliaba hasta llegar al Jardín Botánico. Ese era el elemento paralelo para poder descongestionar la ciudad que se quedaba en la parte norte”.
La otra arteria proyectada era la “Barahona”, “que no rompía ningún barrio”. Estos planes estaban contemplados, expresa, desde los tiempos de Trujillo, como en el “Plan Vargas Mera”, de 1956.
Pero se consideró, agrega, “que esa era la solución, y lo que se hizo fue romper dos sectores tradicionales, lo que se constituyó en una barrera”.
“Por otro lado, al recorrer el lugar se puede apreciar que no tiene un espacio público alrededor, no hay vida pública, hay una serie de multifamiliares arrabalizados, los constructores dejaron unos triángulos dizque como áreas verdes, que son unos descampados”, significó Valdez.
El arquitecto, quien define esa avenida como “traumática”, explica que en ella se producen tantos accidentes “porque se constituyó en un límite extraordinariamente fuerte” entre dos ensanches, “la convivencia se rompió”.
Es frecuente, se le comenta, encontrar en la prensa reportes también de atracos cometidos no solo cuando los transeúntes bajan de los puentes peatonales sino también al estacionarse en los estrechos parqueos que están debajo. Muchos propietarios, además, han desfigurado las viviendas con anexos y los residenciales lucen abandonados.
“Todo eso se previó que iba a pasar. Esa avenida no era necesaria, la prioridad era el “par vial” (las dos vías paralelas), contesta.
En cuanto a los puentes afirma que “no están hechos para minusválidos, ni ancianos, ni niños”.
“Se han apropiado de las partes de debajo de los apartamentos, esos edificios no fueron estructurados pensando en los espacios públicos. En algunos, las áreas verdes están detrás, no son parte de la creación de un espacio público, no se hizo una arborización del paisaje consecuente, en términos de una mejor calidad de vida”, añade, aunque admite que existen algunas zonas sembradas. Pero “no adecuadas para la gente que vive ahí”.
A su juicio, las torres profesionales fueron edificadas sin un análisis consciente de quienes serían sus ocupantes, qué profesiones tenían, el uso que suponían los locales. Además “no están bien cuidadas”.
Considera, sin embargo, que la Casa de la Juventud levantada en aquel momento “fue un paso muy positivo y me parece que ha funcionado”.
Reitera que el tiempo ha demostrado la ineficacia de ese Expreso. “Su diseño lo que hizo fue desarticular barrios consolidados tradicionales de la clase media baja y no contribuyó a la recuperación económica, social, de los sectores colindantes”.
Se pregunta: ¿Qué diferencia hay entre las barriadas antes y después de que se construyera esa vía? “La avenida, comenta, hizo que se debilitaran más en términos sociales y económicos porque se convirtió en un límite demasiado fuerte que no ha permitido esa integración”.
Afirma que “no fue pensada para la gente” y “por eso vive desierta los domingos y otros feriados, las personas no van donde no hay calidad de espacio”.
“No resolvió el problema del tránsito, si lo hubiera resuelto tuviera mayor uso. Tienes las John F. Kennedy y 27 de Febrero que viven congestionadas todo el tiempo”, expresa, y explica que “las conexiones que hace la Expreso Quinto Centenario no son usadas, no une nada que sea crítico”.
Atribuye los asaltos que se producen a que “es propicia para la delincuencia, no tiene la calidad espacial para poder proteger al peatón” y acota que “la mayor vigilancia no es de la policía, aunque es necesaria, sino de la gente”, que es “la que protege. Cuando no tienes a nadie que vigile estas a merced de cualquiera. Los sitios más seguros son los más frecuentados porque se hace más difícil el atraco”.
Para Valdez “fue una mala decisión, y se lo dije a su tiempo a sus promotores. No resolvió los problemas sociales y urbanísticos de esa zona”.
La ampliación de la avenida México, en cambio, “tiene otras características en términos de espacios públicos, lo que la hace más segura y realmente ha ayudado a resolver problemas del tránsito”.
Cristóbal Valdez no entró en consideraciones relacionadas con otras obras construidas junto a la avenida, como plazas, centros de educación para amas de casa, de “Reescolarizacion” para jóvenes, biblioteca municipal, canchas deportivas, hospital, plan social de los billeteros, fuente… “El agua de esa fuente fluyó en los primeros meses, la plaza existe, pero no está cuidada, imagino que debe ser responsabilidad del Ayuntamiento”.

La historia. La avenida “Expreso Quinto Centenario” se llamó así porque en los años en que fue proyectada se conmemoraría el V centenario del Descubrimiento de América.
Fue inaugurada el 14 de agosto de 1990 junto con la Plaza Peatonal Leopoldo Navarro con una inversión superior a los 43 millones de pesos, definidas esas obras por sus constructores como “de extraordinaria envergadura que habrán de contribuir de manera determinante al descongestionamiento del tránsito vehicular en la capital”.
En el libro “La obra extraordinaria de un estadista 1986-1990” se asegura que antes de la construcción se realizó “un vasto estudio en el que participaron sociólogos, urbanistas, economistas, ingenieros civiles y expertos en obras de arte” y se afirma que el proyecto es “el más ambicioso que se ha construido en República Dominicana”.
Describe la Quinto Centenario como “de aproximadamente dos kilómetros” y añade que une las zonas Este y Noreste “rompiendo los estrangulamientos que existían” en las avenidas Duarte y San Martín.
Citan en sus entornos “puentes monumentales”, “plazas comerciales”, luces, pasos a desnivel, y apuntan que “para facilitar el tránsito de las personas y evitar accidentes, a lo largo de la vía y colocados a distancias adecuadas se levantan modernos y seguros cruces de peatones o pasarelas” y que la vía, capaz de “manejar” 40 mil vehículos por día, “permite conectar la Padre Castellanos con John F. Kennedy en 3.5 minutos”.
En el anuncio publicado se consignó que “Solo Balaguer puede hacerlo”.


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