Un gran poder conlleva una gran responsabilidad

Millizen Uribe

Muchas personas culpan los medios de comunicación de tragedias sociales que vivimos hoy día, y, aunque entiendo que la fiebre no está en la sábana y que la prensa refleja la realidad social, económica y política, no deja de ser cierto que, aún con los cambios de paradigmas producto de las innovaciones tecnológicas, los medios de comunicación tradicionales mantienen una cuota de poder enorme.
Esta es una influencia histórica, ya advertida en 1787 por el político anglo-irlandés Edmund Burke, y, analizando la opinión pública dominicana, es observable el llamado efecto de la “epidemia mediática”, referente a noticias que se ponen “de moda” por cierto tiempo.
Este es un fenómeno mundial, pero en el contexto dominicano reciente lo vemos, por ejemplo, con casos de feminicidios, suicidios y abusos sexuales (sobre todo a menores de edad).
Y aunque, reitero, son males sociales cuya responsabilidad total no tiene porqué recaer sobre la prensa, sí es cierto que urge mejorar la cobertura que hacemos de estos hechos para evitar que se normalicen y se repliquen.
De manera general apremia evitar el morbo. Centrar el aspecto informativo en evidenciar, con nombres y apellidos, los delitos. Además, incluir información para prevenir y lograr que personas que estén en situaciones similares busquen ayuda y, por supuesto, informar sin violentar los derechos fundamentales, especialmente de las víctimas.
En el caso de los feminicidios tenemos que dejar de representar el crimen como una consecuencia válida de conductas o decisiones de la mujer, algo que pasa cuando se utilizan titulares como “hombre celoso mata mujer” u “hombre mata pareja porque la encontró con otro”. Tampoco son necesarias imágenes de sangre, de cuerpos mutilados o de cadáveres en los ataúdes. Pensemos en las familias.
Respecto a los abusos sexuales en contra de mujeres, es inadecuado responsabilizarlas de la agresión, señalando factores como el tipo de ropa que ella usa o la cantidad de parejas sentimentales que ha tenido. La violación sexual es un crimen, responsabilidad de quien lo comete. Si la agresión sexual es contra niños o niñas, es impropio usar términos como “relación” y es importante proteger sus identidades.
Finalmente, en los casos de suicidios, urge que agreguemos información de cómo las personas pueden identificar las depresiones y pedir ayuda. Tampoco es bueno magnificar estos hechos, para así evitar que quieran replicarlos.
Y sé que tal vez es mucho para el poco espacio o tiempo que tenemos para las coberturas periodísticas, pero hay que hacer el esfuerzo, porque, a pesar de todo, quienes tenemos la oportunidad de trabajar en medios de comunicación, debemos estar conscientes de algo que dijo Franklin D. Roosevelt antes que Stan Lee: un gran poder conlleva una gran responsabilidad, ¡y los medios son muy poderosos!


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