Un país de aspavientos

Ahora descubrimos que aquí se fabrica, trafica y consume tanto clerén como el agua en botellitas. Las autoridades se percataron de eso cuando los medios de comunicación ya contabilizaban más de una decena de muertos por intoxicación. Entonces se declaró alerta epidemiológica, cierre de destilerías y decomiso de existencias de clerén. Aspavientos, a fin de cuentas, porque esa bebida, aunque no lo parezca, le disputa mercado a las licoreras formales, poniendo en riesgo la salud de los consumidores y afectando al fisco.
La vigilancia por la salud de los consumidores la han asumido los medios de comunicación. El clerén no es lo único que se vende libremente en colmados de barrios. La venta callejera de alimentos no tiene controles sanitarios y a ninguna autoridad le preocupa la forma en que son manipulados antes de llegar al paladar de quienes los ingieren. La inmunofortaleza del dominicano hace su trabajo, hasta que se topa con algo que no puede dominar, como es el caso del clerén contaminado con metanol.
La prevención de enfermedades debe comenzar en la vigilancia de las condiciones en que se manipulan los alimentos y bebidas. Las alharacas a posteriori no sirven de mucho. Cuando pase esta marea desatada por las intoxicaciones con clerén, el mercado de ese destilado rudimentario seguirá de lo más campante.

Acto de vocación humanitaria

La Junta Central Electoral (JCE) está tratando de resolver un problema de carácter humanitario con respecto a niños y adolescentes declarados en abandono, sin padres conocidos. Por principio, toda persona tiene derecho a una identidad, y acogiendo ese principio, la Junta ha emitido una resolución que crea la vía expedita para reconocer ese derecho en los casos que encajen en las pautas jurídicas.
El presidente de la JCE, Julio César Castaños Guzmán, ha dejado claro que la intención no es otorgar nacionalidad, sino una identidad a las personas bajo la condición de abandono. Más que eso, ha declarado su disposición de atender las observaciones o discrepancias de buena fe motivadas por la medida, y rectificar si hiciera falta. Que se debata el tema, sin perder de vista la importancia del aspecto humanitario.


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