Un premio para la sobrevivencia de la humanidad

EDUARDO KLINGER PEVIDA.
EDUARDO KLINGER PEVIDA.

En octubre de 1962, hace ahora 55 años, el presidente Kennedy fue advertido por las fuentes de inteligencia que la Unión Soviética parecía estar instalando misiles nucleares en territorio cubano. Confirmado el hecho, la situación fue interpretada como una grave amenaza a la seguridad de los Estados Unidos. Se desencadenaba lo que los historiadores han denominado “Crisis de los Misiles”, “Crisis del Caribe” y hasta como la “Crisis de Octubre”. Comoquiera que se le llame el significado fue el mismo: el peligro más grave de sobrevivencia de la humanidad. Las declaraciones del líder soviético, Nikita Kruschev y del presidente estadounidense John F. Kennedy no dejaban dudas de que estaban dispuestos a llegar a extremos si veían amenazadas su integridad y seguridad. Por otro lado Fidel Castro reclamaba también el derecho a preservar su integridad estableciendo acuerdos que le garantizasen la defensa del país. Tan solo había transcurrido un poco más de un año desde el desembarco de Bahía de Cochinos o Playa Girón.
Nunca antes, ni nunca después, el mundo estuvo tan cerca de su destrucción; si los misiles hubieran volado en una u otra dirección, el impacto sobre el planeta habría sido catastrófico y, en definitiva, no habría habido vencedores, todos habríamos sido derrotados. Las armas nucleares existen para no usarse. Si un día por irresponsabilidad, negligencia o simplemente estupidez se llegasen a utilizar la desgracia no tendría límites. Los que las poseen aducen que no renuncian a ellas por su poder disuasivo. Es cierto y hasta aceptable mientras que prevalezca la cordura.
A pesar de esa experiencia vivida hace ya más de medio siglo el futuro del mundo sigue pendiendo de la racionalidad de algunos hombres. La Fundación Nobel, seguramente pensando en estimular la cordura, acaba de conceder el Premio Nobel de la Paz a la Campaña Internacional para la Eliminación de las Armas Nucleares – entre 318 nominaciones –. Con solo 10 años de creada agrupa a 460 organizaciones de todo el mundo y desde el primer momento se planteó promover un acuerdo mundial de Proscripción de las Armas Nucleares como se ha logrado sobre las armas biológicas y químicas. Finalmente en julio del presente año se alcanzó un Acuerdo que fue firmado por 122 naciones, dos terceras partes del planeta, pero rechazado por otras 69 entre las que se encuentran, lógicamente, las que poseen armas nucleares. En los ochenta existían 70 mil ojivas nucleares y mediante diversos acuerdos se ha llegado a 15 mil de las cuales cinco mil están “desplegadas” listas para el suicidio universal. De nuevo estamos bajo la amenaza nuclear en un escenario dominado por dos hombres que compiten en amenazas tremendistas.

Robert McNamara, quien fungía como Secretario de Defensa en momentos de la “Crisis de los Misiles”, comentó en una ocasión que siendo Kennedy, Kruschev y Castro hombres racionales, habían puesto al mundo al borde de su destrucción. Prevaleció la racionalidad. ¿También ahora prevalecerá la cordura y la racionalidad?.