Un quinceañero de altos vuelos

A su edad de 15 años, que celebra precisamente en esta fecha, el matutino El Día es un modelo de éxito editorial y comercial sustentado en el prestigio de su veracidad, agilidad informativa y responsabilidad editorial. Se le puede definir como quinceañero virtuoso que ha logrado estimular la lectura de noticias y artículos de opinión en importantes segmentos de la sociedad, aún en momentos en que el avance arrollador de los medios digitales parecería marcar el ocaso de los informativos escritos.
El Día nace en momentos en que cobró auge la iniciativa de los diarios servidos de gratis. A pesar de los costos, este tabloide empezó una carrera de penetración y aceptación que permitió vislumbrar, a los pocos años de su nacimiento, un desempeño de éxito indiscutible forjado por un equipo de hombres y mujeres dedicados por entero a la comunicación social del más selecto estilo. A los quince años está muy bien posicionado entre los diarios nacionales.
Este miembro distinguido del Grupo de Comunicaciones Corripio ha trepado al éxito guiado por su veterano director, Rafael Molina Morillo, el subdirector José P. Monegro, su jefe de Redacción, Franklin Puello y sus editores Lady Reyes, Rafael García Romero, Fausto Polanco y Hugo López Morrobel, a quienes extendemos un merecido reconocimiento. Enhorabuena.

Un faltante en la transformación

El país se esfuerza por transformar su modelo energético para abaratar costos, hacerlo más eficiente y disminuir el impacto ambiental de la generación de electricidad. Eso es reconocible incluso en casos como Punta Catalina, de naturaleza controversial por los pasivos ambientales que se le atribuyen y porque su adjudicación está bajo la lupa que escudriña posibles inmoralidades muy graves. Inclusive, se ha trabajado mucho en optimizar las redes de distribución para bajar las pérdidas a mínimos razonables.
Sin embargo, el modelo resultante estaría cojo si no se trabaja para enseñar a la gente a pagar por la energía que consume, en su totalidad, o en parte, como en el caso del componente subsidiado. Hay que demoler la cultura de no pago enraizada entre los usuarios gracias, en gran medida, a la politiquería.


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