Una democracia vestida de mil silencios: Dicom

MARIEN ARISTY CAPITÁN

Cada día llega un nuevo silencio. La espera, aunque ya no existe en realidad, termina con una nueva jornada de propaganda: decenas de fotos y de tuits, declaraciones, videos y reportajes que dan vida, a golpe de mucha palabrería y color, a la campaña permanente en la que se mantiene el Gobierno desde el Palacio Nacional.
La información abunda todos los días. Servida con presteza por la Dirección General de Comunicación (DICOM) se ha convertido en parte fundamental de lo que Roberto Rodríguez Marchena define como la “democratización de la comunicación”. Una democracia sustentada en 1,151 videos, 1,026 banners, 115 infografías, 2,138 noticias y 12,638 twets sobre la gestión del presidente Danilo Medina (al 31 de noviembre).
Con ello, dice Rodríguez Marchena, el Dicom ha servido al Presidente en su “comunicación y comunión con su pueblo”.
La democracia de Rodríguez Marchena es genial: de una sola vía. ¡Y yo que pensaba que la democracia se sostenía en participación de todos! ¿Es democrática la comunicación del Presidente con su pueblo cuando solo participa el Dicom y nadie responde las inquietudes de la prensa y de la gente?
Está claro que el estilo del Dicom es que solo se oiga su voz. Por eso la prensa solo cuenta como guagüita anunciadora para decir lo que le interesa. Ayer Rodríguez Marchena lo dejó muy claro: las “formas pasadas de comunicar perdieron su hegemonía comunicacional a favor de la digital, es decir, a favor de lo audiovisual: breve, intenso, real, inmediato, ciudadano”. Pena que ese estilo, silente, sea tan falso e interesado.


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