Una excelente oportunidad

Bonaparte Gautreaux Piñeyro

El viejo maestro de artes presentó un cuadro en el cual aparecía una reluciente cabeza calva coronada por un solo pelo brillante, solitario, encebado, el filósofo y pensador mantuvo en vilo a toda la escuela al convocar un concurso para que se buscara un nombre adecuado para la obra pictórica.
Al final, el premio fue declarado desierto. Nadie entendía el significado del cuadro, la metáfora, los niños, deseosos de ganar el premio llevaron a sus padres a la escuela, quienes luego de contemplar la obra donde la mezcla y textura de colores era perfecta, pensaron que se trataba de un collage realizado con piel humana.
Abiertos los sobres con las respuestas de los concursantes, el concurso fue declararlo desierto, al parecer nadie pensó en que se trataba de una alegoría que representaba algo que decían cuando yo era muchacho hace muchos años: la oportunidad la pintan calva, con un solo pelo en la cabeza… pero encebado. Así de difíciles son, en ocasiones, las oportunidades.
Estamos hoy ante una excelente oportunidad. Ya hay experiencias acumuladas y debemos ser cada vez más precavidos, más alertados, puesto que sabemos que, así como que “pase lo que pase mañana saldrá el sol”, un año sí y a veces otro también, la zona de El Caribe será azotada y a veces asolada por huracanes de fuerza impredecible y devastadora.
Este año ha llovido desde el principio, en su desarrollo, en el medio y hasta hoy, hemos tenido un año con tantas lluvias que en vez de pagar su precio enriqueciendo la tierra, se ha llevado las flores, los frutos, han disminuido las cosechas.
Ni el más optimista puede vaticinar que el próximo año no va a llover como este y que no seremos azotados por un huracán de fuerza extraordinaria.
Entonces, trabajemos para hacer frente a los próximos períodos de lluvias prolongadas, incesantes, destructivas y a los ciclones por venir, para ello hay que invertir lo que sea necesario para que todos estemos contestes con la necesidad de prevenir.
Ahora que tenemos la oportunidad de construir y reconstruir los daños causados por las aguas, debemos crear conciencia sobre lo que peligrosas que son las construcciones en lugares vulnerables: cauces secos de río que algún día volverán, aunque no lo creamos, laderas donde las casas precarias son una demostración de equilibrio que ni siquiera los más avezados agrimensores son capaces de pensar que esas construcciones se mantendrán.
Asimismo, debemos velar por el respeto al cauce de los ríos, indagando la altura a que suben sus aguas cuando hay crecientes y no permitir construcciones en
Las carreteras, caminos y puentes deben ser construidos sobre afirmados sembrados de forma tal que inundaciones, riadas, no los destruyan.
Tenemos la oportunidad, no la desperdiciemos.


COMENTARIOS