Una historia “altagraciana”

La historia del hospital de Maternidad “Nuestra Señora de La Altagracia” no puede ser escrita sin asociarla con la hoja de vida del doctor Vinicio Calventi (Q.E.P.D.), quien dedicó casi la mitad de su existencia a esa institución, compartiendo con la docencia sus responsabilidades en el hospital.

Durante una de nuestras guardias como interno en el año 1976, no aparecieron tijeras para cortar hilos de sutura ni hacer la incisión en el periné de las parturientas para facilitar la expulsión de los fetos y las “preocupadas” enfermeras de guardia, nos facilitaron navajas de afeitar (Gillette) para hacer las episiotomías (cortes) y salimos esa noche del apuro; pero, en el servicio siguiente, nos ofrecieron la misma solución y el grupo de internos decidimos hacer un paro simbólico de dos horas.

Cuando informaron al Dr. Calventi que un grupito de internos había hecho “una huelga” mandó a buscar el equipo de “terroristas” que por primera vez en la historia sanitaria dominicana había “dejado sin atención a un grupo de parturientas” y terminada su severa amonestación, nos acusó de colaboradores o encubridores de los desalmados que roban instrumentos al hospital, en especial las tijeras.

Uno de los presentes le ripostó que la misma calificación le correspondía a él porque, como director, debía establecer mecanismos o normas de seguridad para que eso no sucediera….

¿Usted me está acusando de ladrón? ¡Mire, busque en todo el territorio nacional, en todos los continentes y si desea busque en el universo entero y usted no va a encontrar a nadie más honrado que yo! ¡Vamos a comprar tijeras; pero olvídense de que eso tenga que ver con su acto terrorista!