Una marcha por la Odebrecht y muchas fechorías más, contra los verdaderos culpables

Tirso Mejía-Ricart

El próximo 16 de julio está señalado por la ciudadanía para hacer una renovada Marcha Verde para condenar la corrupción y la impunidad de los gobiernos del PLD por una verdadera cadena de acciones dolosas y préstamos, por lo que tendrán que pagar varias generaciones de dominicanos, para permitir que un puñado de peledeístas se enriqueciera obscenamente.
No se trata solo las de Odebrecht, que fueron sin duda las más descaradas de esas operaciones fraudulentas, la que el Gobierno insiste en mantener como a su socia, a pesar de su condena internacional convicta y confesa, por las que no ha generado una sola detención, a pesar de haberse apropiado de miles de millones de dólares del erario nacional.
Se trata también de los recursos extraídos por las acciones delincuenciales del PEME, de la Sun Land; por la compra de los aviones Súper Tucano, por la reconstrucción fallida de decenas de hospitales, por la construcción de escuelas donde no se necesitan para beneficiar a unos vivos y estafar a ingenieros a través de OISOE; por la entrega de grandes recursos a la EMBRAER a través de una JCE abiertamente parcializada; por haber convertido a la frontera en una “industria” del tráfico de indocumentados, drogas, armas, bebidas, electrodomésticos, comestibles y todo lo inimaginable; por la sobrevaluación increíble en la contratación de la construcción del Metro, carreteras, presas, el Palacio de Bellas Artes, el pago de peajes extras en carreteras peligrosas, la compra de gremios profesionales, sindicatos e instituciones autónomas honorables y meritorias; y demás delitos de lesa patria, de la cual será difícil reponerse en los próximos años.
Lo peor de todo eso la que es quizás lo que está todavía por venir, porque creo que no hemos tocado fondo en el lodazal en el que nos han envuelto el “incorruptible PLD” porque el creciente número de asesinatos de militares y policías muertos en el cumplimiento de su deber, es solo superado por el de militares, policías legisladores, autoridades municipales y funcionarios involucrados en delitos graves, y me temo que aumentarán con el paso de los días así como de periodistas, empresarios y ciudadanos comunes que serán víctimas de una mafia cada vez más internacionalizada, que crece al amparo de su asociación con toda una legión de funcionarios, oficiales y empleados de esas administraciones; y que convierten víctimas incluso a los muchos funcionarios y empleados de buena fe que aún hay dentro de los gobiernos del PLD.
Por eso esta Marcha Verde del 16 de julio debe ser contundente para unir a todo el pueblo dominicano en torno a los valores y acciones contra la corrupción, la impunidad, y por una nueva institucionalidad democrática y eficiente, como la que necesitamos los hijos de esta tierra…


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