Una rectificación que no basta

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El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de la República Bolivariana de Venezuela ha sometido a rectificación cosmética la sentencia mediante la cual despojaba de sus facultades constitucionales al Parlamento de ese país.
Y el sistema interamericano debe seguir tan vigilante como el primer día, porque la anulación de algunas cláusulas tiránicas de la sentencia de marras no deshace el golpe de Estado institucional que aleja de la democracia al país suramericano.
Lo que procede es que la presión internacional, a través de la Organización de Estados Americanos (OEA) y otros mecanismos regionales y mundiales, insista en la necesidad de que se desmonte en todas sus piezas el adefesio mediante el cual el presidente Nicolás Maduro pretende afianzar su esquema dictatorial. La soberanía del Parlamento venezolano tiene que ser plenamente restituida.
El sistema interamericano tiene que asumir el compromiso de mantenerse vigilante ante esta rectificación cosmética con la que el Gobierno venezolano pretende hacer creer que deshace su ofensa contra la separación de poderes, la institucionalidad y la democracia.

Conquista que hay que cuidar

La Tanda Extendida de la enseñanza ha sido un avance en muchas vertientes, entre las cuales hay que destacar que ayuda a los estudiantes a aprovechen horas que antes dedicaban al ocio, con la provisión de desayuno y almuerzo aligera la carga económica de la familia, y no hay duda de que ha influido en la disminución de la deserción escolar. Desde cualquier punto de vista, es una inversión que vale la pena.
Entonces carece de sentido que la Tanda Extendida se vea amenazada en muchos planteles por atrasos prolongados en el pago a los suplidores del alimento escolar y por otras causas económicas que deben estar previstas en el presupuesto del Ministerio de Educación. No hay argumentos que puedan justificar el retroceso que podría significar el colapso de la Tanda Extendida por inconvenientes como los señalados.


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