Una resolución antidominicana

Hace unos meses hicimos un análisis de varias familias-casos en pueblos de la región del Cibao Central y en Santo Domingo. En el análisis encontramos que todas las familias estudiadas tenían en dos y tres generaciones la presencia de familiares migrantes [email protected], [email protected] y puertorriqueñ@s con predominancia de la presencia haitiana en abuelas o en [email protected], o madres o bisabuelos.

En varios de los casos la presencia haitiana no se expresa en los apellidos de las familias porque las declaraciones de nacimiento no se hacen a través del padre sino de la madre o de otro familiar que asume la tutela y se pierden los apellidos originales.

La presencia haitiana se hace más frecuente en las familias, desde el análisis genealógico, de lo que somos capaces de reconocer.
Este análisis no sólo indica la continua presencia de migrantes [email protected] y de otras etnias en las familias dominicanas, sino también la presencia de hijos e hijas de unión consensual o de embarazos fruto de uniones no-estructuradas que generan que los apellidos paternos no aparezcan, sino la línea materna o las líneas de adopción. Igualmente la gran presencia de declaraciones tardías e irregulares, con dos y tres declaraciones de nacimiento para una misma persona.

Estas mezclas en la composición genealógica de familias dominicanas pueden ser extendidas a personajes históricos, héroes nacionales, presidentes de la República, líderes políticos que hemos tenido y tenemos.
No es posible decir entonces que [email protected] [email protected] somos una etnia pura sin mezclas dominico-haitianas, dominico-chinas, dominico-puertoriqueñas, dominico-árabes, etc… La dominicanidad está conformada racial y culturalmente del sincretismo y de la mezcla, dejar de lado este componente es negarnos e implica asumir una postura anti-dominicana en sí misma.

La negación de nuestra identidad con un gran componente negro, afro, haitiano y de las antillas inglesas ha sido una constante en nuestra sociedad. No aceptamos que somos negros y mulatos y que nuestras características étnicas y culturales son totalmente sincréticas en todos los ámbitos.

Las posiciones de antihaitianismo en nuestra sociedad están sustentadas en la anti-dominicanidad que se expresa en una gran resistencia a la aceptación de nuestra identidad como etnia, como cultura, como pueblo. Es la negación de la gran diversidad cultural que sustenta nuestras raíces como pueblo y que nos ha dado la alegría, la solidaridad, el sentido social que nos caracteriza como lo que somos: [email protected]

La resolución del Tribunal Constitucional de despojarle la nacionalidad a personas de origen haitiano nacidas a partir de 1929 es una medida anti-dominicana que afecta nuestra identidad y cohesión social, condena a miles de personas a la exclusión y la vulnerabilidad.


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