Una sentencia para liberarse

El Tribunal Constitucional ha reconocido mediante sentencia anti-monopolio que el movimiento de cargas sobre el país debe ser de libre elección y ahora procede que, sin amenazas ni insubordinaciones, la libertad de tránsito y comercio alcance pleno cumplimiento. Disponer de medios propios para transportar mercancías, principalmente desde los puertos marítimos, es un derecho a buscar eficiencia y reducir costos; no solo para beneficio de los empresarios. También lo es para el consumidor a través de precios finales inferiores a los en que en ocasiones encarecen indirectamente transportistas con imposición de tarifas. Lo ideal sería que las dirigencias de los usuarios y de las desmesuradas flotas de vehículos de acarreo iniciaran desde ya un diálogo que viabilice de buena forma el desplazamiento sin obstáculos de bienes por las vías públicas sin que por ello desaparezca la opción de contratar, sin coacciones ni rigideces, a camioneros sindicalizados.
Por obra de los agremiados en el país existe un exceso de vehículos de carga. No ha existido límite razonable para adquirirlos y el mercado ha llegado a una saturación adversa a quienes de mutu proprio y sin planificación superaron las necesidades de la economía. La sociedad no debe sufrir las consecuencias con la que ahora quiere justificarse que una camisa de fuerza siga atando el transporte de carga a los sindicatos.

Dañando conquistas

La mancomunidad del Gran Santo Domingo debe defender sus zonas verdes velando junto al Gobierno por el buen estado y mejor uso de espacios emblemáticos como los parques Mirador del Sur y del Este. Pulmones urbanos y oasis de verdor en medio del tráfago de la vida capitalina. Imprescindibles para el disfrute de la naturaleza y respiro de munícipes. Va en contra de los fines de esos remansos permitir negocios particulares que generen contaminación sonora, como ocurre sobre una franja de la avenida Anacaona. También es cuestionable que para sorpresa del entorno comience a construirse una terminal de autobuses de gran extensión en terrenos de fines sociales del complejo deportivo de Santo Domingo Este. El propósito es “descongestionar la ciudad” para lo cual no debería ser necesario agredir severamente lo que merece respeto.