Una solución al transporte colectivo en Santo Domingo

Sabemos que muchos técnicos hacen reparo a cualquier sistema nuevo que se contemple aplicar para resolver el déficit del transporte de pasajeros, el cual se considere superior, por la falsa creencia que puede eliminar o desplazar de manera definitiva a otros en operación, pero eso es un grave error de concepto, puesto que no puede pensarse ni mucho menos aconsejarse en estos casos que un determinado tipo de sistema desde sus inicios puede ser extensivo a todos los sectores y urbanizaciones de una ciudad, lo prudente, razonable, económico y practico, indica que la implantación debe ser parcial, que alivie el congestionamiento de pasajeros en aquellos trayectos de mayor demanda, sin perjudicar el servicio en su totalidad, haciendo las sustituciones a la medida de nuevas exigencias y de acuerdo con el aumento de la población, la distribución y los recursos económicos de que disponga la ciudad y según los progresos alcanzados en el sistema.
Por falta de información sobre los costos reales y sin un estudio urbanístico, sin los datos de un censo poblacional de los distintos barrios de la ciudad capital, y sin conocimiento de la concentración de la masa laboral y sin la disponibilidad del perfil industrial y las posibles concentraciones, nos tenemos que enfrentar con un problema cuya solución, necesariamente tendrá deficiencias, ya que la comparación de los tipos de sistemas y sus respectivos costos por el tiempo que disponemos para su desarrollo es exageradamente corto, por lo cual no disponemos de cifras ni siquiera ligeramente confiables ni de orientación, por tanto solo haremos indicaciones muy generalizadas, que podrán servir de sugerencias u orientaciones para estudiosos de la materia con experiencia y condiciones de profundización. Nuestro propósito no es otro que el de contribuir y el de hacer un llamado a tiempo de cómo seria la forma más conveniente para desahogar la circulación vehicular de la ciudad.