Una solución al transporte colectivo en Santo Domingo

Solo nos resta dentro del espacio de tiempo que disponemos, dejar claramente definido que el elevado que proponemos no es como el ya desaparecido en la Tercera Avenida de la ciudad de New York, ni el de París, Chicago, los cuales producían ruidos intolerantes y afectaban dichas ciudades; se trata de otro sistema como el que modernamente podemos observar en la ciudad de Miami, como el sueco, el alemán, el de Turín y el francés.
La denominación de monorriel o elevado o para decirlo mejor metro aéreo, que describe mejor el sistema, puesto que la primera denominación podría llamar a confusión desde el momento que la sustentación no se hace con solo un riel, puesto que el sistema del cual no procederemos a entrar en detalles, las ruedas de las que cuelgan los vagones o que se apoyan son dobles y los rieles son dobles formando a manera de una trocha doble.
Tampoco vamos a entrar en los pormenores del aspecto económico, porque esto requiere, claro está, las posibilidades de su privatización para obtener un servicio eficiente, cómodo y rentable, que no sea, como ya dijimos, una carga para el Estado ni para el Ayuntamiento del Distrito Nacional.
Hay un principio que queremos dejar establecido y es que lo importante no es desplazar vehículos, sino mover gente, porque lo que importa e interesa a la ciudad es que sus habitantes puedan desplazarse de un lugar a otro con facilidad y en número suficiente y que el número de vehículos sea menor posible, con el menor costo, fácil acceso y comodidad.
La rentabilidad en función de rendimiento en cuanto al volumen de pasajeros a desplazarse es la clave para la selección de un sistema de transporte. Un ejemplo, en una vía cualquiera ut que con pocos vagones, puede en cada viaje transportar más o menos 450 pasajeros.