Unas encantadoras “Amigas desgraciadas”

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El teatro realizado, dirigido o producido por mujeres, domina la escena teatral de nuestro país, quedando no obstante un espacio a cubrir, la dramaturgia.
La obra “Amigas desgraciadas”, del autor argentino Hugo Daniel Marcos, presentada en la Sala Ravelo del Teatro Nacional, bajo la dirección de Niurka Mota, reúne un elenco de cinco artistas pertenecientes a tres generaciones: Lidia Ariza, Patricia Muñoz, Giamilka Román, Pamela León y María Angélica Ureña.
Niurka Mota –a quien no veíamos en su rol de directora desde el año 2008, cuando dirigiera “La Casa de Bernarda Alba” con un grupo no profesional- lleva a escena una cabal interpretación del ingenioso texto de Hugo Marcos, enfatizando el ritmo rápido de la acción y el embrollo, como corresponde a esta comedia contemporánea que al no profundizar en los caracteres de los personajes, se acerca a la llamada “Comedia de situaciones”.
La directora utiliza apropiadamente, los mecanismos como la sorpresa y el golpe de efecto pasando de una situación a otra, manteniendo la intriga, la expectativa, que finalmente solo es lograda a través de la debida correspondencia de cada actriz, y su buen hacer, acorde a su personaje.
El argumento nos presenta a cinco amigas que se reúnen un día a la semana, para hablar de sus vidas, y en ese dialogar conocemos a cada una, con sus miserias, la amistad entre ellas es especialmente apariencia; pero todo transcurre en un ambiente distendido, donde el humor se nutre de lo cómico y la ironía sustentada en el juego de palabras, las ambigüedades, y las invenciones verbales, teniendo como respuesta la risa espontánea y contagiosa de un público que disfruta plenamente de esta espléndida comedia.
Las cinco actrices se debaten en un verdadero reto actoral, Lidia Ariza -Rosa- estupenda, es la anfitriona y conciliadora; Patricia Muñoz –Virginia-, desbordante de histrionismo, es la perfecta imagen de la irónica mordaz, logrando los momentos de mayor comicidad. La liviandad del personaje de “Esther”, encuentra en Giamilka Román, una singular correspondencia, decantada en la movilidad, en el gesto desenvuelto y el coqueteo exquisitamente frívolo. Sin perder el humor, la comedia tiene un giro inesperado, un drama se yergue entre las vidas de una de las amigas, el fantasma de la infidelidad y la traición aparece provocando un clímax, muy bien manejado.
Carmen, personaje interpretado con mucha profesionalidad por Pamela De León, busca venganza al saberse traicionada por su esposo, el enredo amoroso surge, pero la traición tiene otra vertiente, encarnada en otra de las amigas –Raquel- que con gran propiedad y un velo de ingenuidad, interpreta María Angélica Ureña. La obra guarda aún más sorpresas, cargadas de fino humor, que invitamos a descubrir.
La puesta en escena se desarrolla dentro de un espacio escénico formidable, otra vertiente asumida por la actriz Giamilka Román, quien con exquisito gusto recrea la estancia, una bella terraza que acoge el encuentro de las inefables amigas. Las pinceladas musicales, las luces diseñadas por Bienvenido Miranda, son otros elementos a destacar, que adicionan a la puesta en escena.
En estos tiempos de incertidumbre donde la ficción supera nuestra propia realidad social, nada mejor para pasar las tardes que un momento de evasión, que no obstante ofrece un momento de reflexión; y es que como decía Miguel Mihura “El humor es un capricho, un lujo, una pluma de perdiz que se pone uno en el sombrero, un modo de pasar el tiempo. Estas “Amigas desgraciadas” son una verdadera desgracia, es inevitable disfrutar de su juego, asista y goce del placer del teatro bien hecho.


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