Unos daños por partida doble

Un índice más que alarmante de la evasión fiscal expone que el 40% del Impuesto a la Transferencia de Bienes y Servicios ITEBIS a aplicar deja de ingresar al Fisco, aunque decreciendo por los esfuerzos de la Dirección General de Impuestos Internos en la ingente tarea de optimizar recaudaciones de las que al año escapan RD$ 80 mil millones. La porción perdida del impuestos a consumos plantea una interrogante: ¿En qué medida los agentes de retención que cobran directamente a los contribuyentes se quedan con ese dinero después de hacer creer que irá al Erario? Un doble robo: al pagador del impuesto y al Fisco.
Una apropiación criminal en perjuicio de ciudadanos, muchos de ellos con ingresos inferiores al costo de la vida, y en daño a un Estado de gran deuda social, atrasado en pagos para obras y servicios. Los correctivos van funcionando, explicó la DGII. La presión tributaria sube y llegará este año a un razonable 14% del PBI sin crear más impuestos. Solo faltaría que el peso de la ley caiga sobre evasores. Las acusaciones en el caso Odebrecht incluyen mucho de lavado de activos y evasiones con indicios de enriquecimiento ilícito. Los brazos de la justicia tendrían seguramente mucho más telas por dónde cortar si se hurga en hechos sospechosos similares dentro de los 48 mil kilómetros cuadrados del país. Faltan pues metas por alcanzar para una más productiva, y menos impune, relación con los contribuyentes.

Unos hechos que están por verse

El Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre ha nacido y ya cuenta con su cúpula numerosa y de más carga al presupuesto. Ahora faltaría que la ley a su cargo se convierta en instrumento efectivo para llevar orden a las vías. Vencer un desastre de circulación que predomina como inconducta de un sector numeroso de gente al volante y con muy poco sentido de respeto.
Ignorancia total a nivel ciudadano sobre la forma de acogerse a un conjunto de disposiciones idílicas, exigentes, difíciles de cumplir y complejas. Esta pretensión debió ser precedida de un programa abarcador de difusión sobre las normativas que emergen, estando pendiente todavía un considerable número de reglamentos que son imprescindibles para aplicar la ley. Se puede temer que el Instituto tardará en existir más allá del papel… y del pago de buenos sueldos.


COMENTARIOS