Urge un aumento general de salarios

Una parte importante del sector empresarial se resiste a reconocer que el salario es una de las ruedas motrices de la economía. Que los consumos de la gente, desde la alimentación, la salud y la educación hasta los gustos y diversiones, son posibles a partir de un poder adquisitivo adecuado. El Presidente Danilo Medina, en su rendición de cuentas el 27 de febrero, volvió a expresar la convicción de que la gente no puede vivir con los salarios actuales, y apeló al buen sentido del empresariado para posibilitar ascensos en la capacidad de consumo de la población. Cuando la paga que recibe el trabajador permite cubrir los costos familiares, se benefician quienes producen y venden, quienes dan servicios, y se animan las finanzas públicas a través de los impuestos al consumo.
De una vez por todas, es prudente que los empresarios dejen de ver el alza salarial como una amenaza para la estabilidad de sus empresas. Un aspecto crucial de la competitividad de las empresas se soporta en las condiciones en que los trabajadores desempeñan sus actividades, y eso tiene la suficiencia y justeza del salario entre sus principales componentes. La dinámica económica del país necesita que demos pasos más allá de los reajustes periódicos a las escalas mínimas del salario, para empezar a hacer justicia en los niveles superiores de los sueldos. El salario bajo, insuficiente, es un contrasentido en una economía de consumo como la nuestra.

Atacar el déficit habitacional

Las novedades acerca de la política que aplicaría el Gobierno para vencer de manera integral el déficit habitacional, quedaron en el tintero. En su rendición de cuentas, el Presidente exhibió pocos logros en esta materia y no adelantó lo que se haría en 2017. Ciudad Alternativa observa que proyectos como La Nueva Barquita y el de transformación del barrio Domingo Savio son soluciones limitadas. Y critica que en 2016, “Año de Fomento a la Vivienda” el Despacho de la Primera Dama ejecutó más recursos que el INVI.
El déficit habitacional tiene que ser atacado de manera integral, con soluciones que permitan desmontar la escasez inmobiliaria en el ámbito de las clases media y baja, sin restar méritos a los proyectos de rescate de sectores vulnerables como La Barquita y Domingo Savio.


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