Vayamos a lo definitivo

Debido a la crisis por el manejo inadecuado de los desperdicios sólidos en el basurero de Duquesa, los ministerios de Salud Pública y de Medio Ambiente han declarado en estado de emergencia sanitaria el Distrito Nacional y la provincia de Santo Domingo. La decisión responde a una coyuntura que de tiempo en tiempo agobia a estas demarcaciones. Como el perro que da vueltas y vueltas sin lograr atrapar su propia cola, giramos en un círculo vicioso para el que no hemos logrado soluciones definitivas.
La repetición de estas crisis periódicas indica que andamos por camino equivocado. Debemos trabajar en un plan que permita convertir la basura orgánica en abonos y energía, y los plásticos, metales y demás materias aprovecharlas en otras transformaciones rentables. Procede enseñar a clasificar los desperdicios, pero apenas hemos adiestrado en su vertido de la manera más rudimentaria. Estas omisiones y procedimientos inadecuados perpetúan el problema de la disposición final de la basura.
Hay que trabajar con visión más avanzada. Es hora de reciclar los desperdicios para no tener que rumiar con tanta frecuencia el mismo problema. Hacer valer las implicaciones jurídicas de las trabas en Duquesa y al mismo tiempo barajar las alternativas para que, en lugar de basura, tengamos materia prima con vocación de rentabilidad económica, social y sanitaria.

Visión directa de un fracaso

La ministra de Salud Pública, Altagracia Guzmán Marcelino, ha pegado el grito al cielo por la lentitud de los trabajos de reparación del hospital regional José María Cabral y Báez, de Santiago. Su reacción no es para menos, y para bien de su salud emocional, qué bueno que no ha visitado otros hospitales intervenidos por el Gobierno y que están en el mismo talante. Pretender la reparación simultánea de decenas de centros asistenciales ha sido un rotundo fracaso. Por ejemplo, en el materno-infantil San Lorenzo de Los Mina los trabajos de reparación marchan a la par que las atenciones médicas tremendamente dificultadas.
El Gobierno tiene que adoptar las medidas que sean necesarias para agilizar esta maratónica remodelación que ha hecho más daño que bien entre los pacientes que necesitan los servicios hospitalarios.


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