Ven Venezuela acelera fin integrar Latinoamérica

FILE- In this May 24, 2018 file photo, Venezuela's President Nicolas Maduro and first lady Cilia Flores greets the media as they arrive to a military parade at Fort Tiuna in Caracas, Venezuela. U.S. prosecutors are looking into whether members of Maduro's family were simultaneously benefiting from what they contend was a scheme to siphon off $1.2 billion from the state-owned oil company, two people familiar with the U.S. investigation told The Associated Press .(AP Photo/Ariana Cubillos, File)
FILE- In this May 24, 2018 file photo, Venezuela's President Nicolas Maduro and first lady Cilia Flores greets the media as they arrive to a military parade at Fort Tiuna in Caracas, Venezuela. U.S. prosecutors are looking into whether members of Maduro's family were simultaneously benefiting from what they contend was a scheme to siphon off $1.2 billion from the state-owned oil company, two people familiar with the U.S. investigation told The Associated Press .(AP Photo/Ariana Cubillos, File)

Las aspiraciones de integración bolivariana de Venezuela no han hecho más que acelerar el fin de los ya frágiles procesos de integración en marcha desde hace décadas en Latinoamérica.
Los bríos integracionistas y revolucionarios del finado Hugo Chávez, apoyados en la riqueza petrolera de Venezuela, han hecho aguas con su sucesor en la jefatura del Estado de ese país, Nicolás Maduro, y han acabado sembrando por el contrario la peor de las discordias en el continente americano.
Los recientes abandonos de Colombia y de Ecuador de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (Alba), respectivamente, constituyen sendos golpes de gracia a los procesos de integración impulsados por Venezuela, que ya habían debilitado los históricos en marcha, como el Mercosur o la Comunidad Andina (CAN).
Fue precisamente Venezuela quien abandono la promisoria CAN, en abril de 2006, tras el anuncio de Hugo Chávez de que el acuerdo regional “está muerto”.
Hugo Chávez ya estaba enfrascado en la creación del Alba y de la Unasur, con el claro propósito de crear un bloque entorno suyo lo más numeroso y fiel posible dentro de la Organización de Estados Americanos (OEA), donde ahora Maduro mantiene a duras penas a su país, con un pié fuera y la constante amenaza de ser expulsado.
Venezuela abandonó la CAN también para integrarse en el Mercosur, donde fue arropado por los Gobiernos brasileños de Luiz Inácio Lula da Silva y su sucesora, Dilma Rousseff; y por los de Néstor Kirchner y su sucesora y esposa, Cristina Fernández, en Argentina. Caídos esos Gobiernos y fallecido Chávez (5 de marzo de 2013), Maduro no ha podido evitar la expulsión de Venezuela del Mercosur, que ha quedado aún más frágil lo que siempre estuvo en términos de plena integración económica.
La OEA, el foro más amplio y sólido en América, es un buen ejemplo de la marcada división que Venezuela ha generado en el continente con interminables e infructuosos debates en torno a la situación de ese país. La VIII Cumbre de las Américas fue otro nítido ejemplo; Venezuela, cuya presencia fue vetada por Perú, y a pesar de su ausencia fue el asunto protagonista de las discusiones sin una conclusión práctica ni unánime.


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