Víctimas de una desprotección

El embarazo en adolescentes estalla con anormalidad en sus vidas llevándolas a circunstancias que las atan, con la llegada posterior de descendientes, a la pobreza que se manifiesta en círculo vicioso. Sobre el Estado, que en el caso presente es convencional, indeciso y renuente a cumplir algunas obligaciones para con la sociedad, cae mucho de culpa por omisión. El tardío recurso del 4% para la Educación, negado rotundamente por jerarquías políticas hasta hace pocos años, no incluye todavía, y como ha ocurrido siempre, con la impartición efectiva de enseñanzas que desde el nivel básico siembren actitudes contra la preñez prematura.
La estudiante promedio de este país surge a la pubertad sin el arma de la información esencial sobre los riesgos de sostener relaciones sexuales sin madurez física ni emocional y contra el desarrollo ordenado de su existencia. Como agravante existe la incapacidad pública y del propio sistema educativo, para asistirla compresivamente contra la tendencia a marginarla y estigmatizarla. La desatención a obligaciones del Estado en este aspecto se manifiesta también en la obsolescencia legal, cruel y violatoria de derechos que todavía impide interrumpir procesos embrionarios aunque ello proceda por muy atendibles razones orgánicas y de conciencia por tratarse de una persona arrojada a una procreación que no corresponde a su realidad personal ni familiar.

La grandeza de los pequeños

La economía dominicana, como ocurre en casi todos los países, no se lo debe todo a las empresas grandes. Las pequeñas y medianas unidades productivas son mayoritarias y aportan cerca de un 40% del PBI; y juntas emplean más personas que las otras de mucho mayor dimensión. Las políticas que toman en cuenta esa realidad deben incluir mejores reglas para que las mipyme fortalezcan su rentabilidad.

La protección a las industrias menores debe tomar en cuenta que la energía es un alto factor de costo por la parcial dependencia de plantas propias por la inestabilidad del suministro; además de afectarlas el alto precio de los combustibles para todo uso. Las mipyme necesitan incentivos para su participación en exportaciones, lado flaco de la economía a pesar de la urgencia de hacerlas crecer que tiene el país.