Virtudes del poder adquisitivo

En un aspecto muy particular, la economía dominicana ha estado nadando contra corriente, una especie de contrasentido histórico. Siendo el consumo una de sus principales fuentes de ingresos fiscales, es ilógico mantener y defender una política restrictiva sobre la capacidad de consumo. Aquí se logra un crecimiento de la productividad a fuerza de sustraerle capacidad al salario general para beneficiar a pequeños grupos sociales. Todo ello a pesar de que personas juiciosas e instituciones de prestigio abogan por fortalecer la capacidad de compra de los trabajadores para subir la demanda, lo que se traduce en impuestos. La propuesta más reciente de alza general de salario mínimo la ha formulado INTEC, basándose en un estudio.
Una muestra de los efectos beneficiosos del poder de compra es el que produce el “doble sueldo”. El golpe de demanda impulsado por el dinero extra en manos de la gente ha logrado en algunas ocasiones atenuar el déficit fiscal previsto para cierre de año. Algunos grupos económicos defienden la restricción en los niveles salariales como medio de ahorro y preservación de capital de trabajo de sus empresas, pero pierden de vista los beneficios de la demanda impulsada por un poder adquisitivo adecuado y competitivo. Es hora de poner los pies sobre la tierra. No se puede ser competitivo sobre la base del ahorro que significa pagar bajos salarios y restringir el consumo que genera ingresos fiscales.

Ante un nuevo caso de barbarie

Emely Peguero Polanco, de apenas 16 años, embarazada, es la nueva víctima de una cadena de barbarie que mantiene aterrada a la familia dominicana. Su desaparición y posible muerte se producen en circunstancias que obligan a invocar el grave problema de embarazos de adolescentes cuyas vidas quedan frustradas o, como parece ser el caso, interrumpidas en su brevedad. Lo menos que puede aspirar la comunidad francomacorisana y la sociedad en general es que las autoridades lleguen hasta las últimas consecuencias en la investigación y castigo de autores y cómplices de este acto brutal.
Ninguna influencia o circunstancia debe impedir que la familia de esta jovencita, y la sociedad en general, sean resarcidas con una indagación seria y un castigo ejemplar que disuada esta tendencia feminicida.


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