Vladimir, el deporte y la medicina natural

Eusebio Rivera Almodóvar

Con la exaltación al salón de la fama del béisbol en Estados Unidos de nuestro Vladimir Guerrero volví a evocar mi eterna aspiración por que llegue el día en que las naciones del mundo sólo se enfrenten en los campos deportivos. Así mismo, pensé en la extraordinaria enseñanza de bateo que dejó nuestro jugador que, a pesar de su evidente falta de locuacidad, puso en claro para el béisbol universal, que hay que colocar el bate por donde venga la bola y no esperar que el lanzador “te la ponga en el medio”, haciendo limonada porque del cielo le caían limones.
En la actualidad, la medicina como ciencia y los médicos como profesionales, estamos bordeando el descrédito y, no solamente por el creciente número de demandas por mala práctica, sino también porque se plantea abiertamente una maliciosa asociación entre los fabricantes de medicamentos y algunos médicos, con casos cada vez más numerosos de muertes por efectos secundarios de fármacos o substancias químicas utilizadas en su fabricación y, como era de esperarse, está creciendo una corriente de opinión favorable a la medicina “natural”, libre de medicamentos, en un vertiginoso retorno de los principios activos de las frutas y las plantas, sin manipulación con procedimientos de laboratorio potencialmente tóxicos.
La recomendación de ejercitarse regularmente tiene consenso en la medicina tradicional y la natural y en el acto del pasado domingo 29, el desfile de más de 40 anteriores exaltados, con aparente u ostensible buen estado de salud, a pesar de sus años, confirma que, como ejercicio, el deporte es garantía de salud y longevidad, porque retrasa el agridulce síndrome de la vejez.


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