Yo, Claudio

Eusebio Rivera Almodóvar

En nuestra generación, la selección de nombres para los hijos, pasó por la práctica de usar el Almanaque Bristol, el uso de nombres históricos, actores de novelas, de padres, abuelos, tíos o personajes influyentes que los parientes querían honrar, hasta apelativos autóctonos que nadie puede explicar.
La curiosidad por saber el origen del nombre Claudio, hizo que mi memoria chocara con Yo, Claudio, novela (o serie) de televisión que constituyó un exitazo en el 1976 y que podría considerarse la mamá de la mayoría de las impactantes series actuales. Pero el Claudio que motiva este artículo es el periodista columnista del HOY apellido Acosta que, independientemente del origen de su nombre y la serie en cuestión, de nuevo me impresionó con una más de sus reflexiones en fecha 8 de mayo en curso, titulada “Cuestión de Lógica”, refiriéndose al dispendio de los fondos públicos representado por el pago del almacenamiento de los equipos descartados por los cuales los anteriores funcionarios de la Junta Central Electoral (JCE) pagaron 35 millones de dólares (1,750 millones de pesos) y que, si no sirven, deberían ser tirados al mar.
Yo, apreciado Claudio, puedo agregar que, apoyados en los últimos dislates que ha cometido la JCE, y asumiendo la existencia de instancias que supervisen o controlen los actos de ese organismo superior del Estado, habría que promover una reevaluación del desempeño de los miembros actuales de esa institución, completar una investigación sobre todo el proceso de adquisición de los equipos inservibles y “rebuscar”, donde sea necesario, las leyes y reglamentos que fueron violados y desenmascarar a los responsables y ver si, aunque sea por esta vez, se hace justicia.