“Aceptar lo inesperado”


Maryanne Fernández, creadora del concepto
multimediático All We Need is Love.

Viendo el documental “Press Pause Play” los entrevistados con tono de resignación melancólica expresaban como en épocas pasadas el Arte era exclusivo de una élite, de una raza casi superior. El resto excluido de tal genialidad, impresionados, sólo les quedaba preguntarse ¿Cómo es qué lo hacen?

Los protagonistas del documental reflexionaban cómo la tecnología ha democratizado el arte y hoy día todos hacen música, escriben o  son directores de una película.

No hablaban con un sentimiento de desprecio, pero sí, con esa tristeza casi imperceptible, pero presente, de como la tecnología nos ha develado todos los misterios. Hoy todo se conoce y se hace.  Pensé que ciertamente tanta tecnología nos invade dejándonos  pocos misterios, y esos pocos, ya nos hacen sentir incómodos.

El No poder categorizar o poner en un renglón nuestras relaciones con los demás, nos enloquece.  La tecnología no logra disminuir nuestra obsesión por el control. Por ejemplo ¿Cómo sabemos realmente quienes serán nuestros hijos?  ¿Cómo sabremos si estamos criando al próximo líder  que reinventará la humanidad y cambiará el mundo o será el próximo serial killer? O lo que es peor que tal si nuestro hijo o hija decide ser una persona común, sin pretensiones de grandeza, y nos condena como padres al anonimato, dejando como suvenir el constante recuerdo de que no somos “tan especiales” como pensábamos.

En cualquier caso sencillamente no tenemos el control, aunque estemos llenos de ilusiones o expectativas, son únicamente eso ilusiones y expectativas, por más que nos esforcemos. Nadie sabe lo que pasará; sino pregúntenle a la mamá biológica de Steve Jobs si cuando lo daba en adopción, ella sabía que entregaba al futuro hombre que cambiaría la historia. Nadie vuelve de la muerte para decirnos que pasa allá, y ningún ángel ha descendido del cielo para decirnos en que se convertirán nuestros hijos o la importancia de su existencia. Por eso, comparto con ustedes dos ideas:

1- “Lo ves, lo aprendes, lo haces” Un neurólogo estadounidense sostiene la teoría, después de años de estudio, que el ser humano es el resultado de lo que ve, lo que aprende y luego hace.

 En este sentido exponer a nuestros niños, adolescentes y jóvenes, a todo lo que consideramos positivo de acuerdo a unos valores que determinan nuestra vida, nuestras acciones, se irán tornando eventualmente en algo positivo y si los involucramos con amor, algo quedará en su corazón.

Me fui a correr con mis hijos y en vez de la típica competencia, que sólo trae frustración, durante el recorrido les hablé de lo mucho que admiro a Nelson Mandela y porque. Estoy segura de que a partir de ese momento el Perdón como valor, lo ven diferente.

2-  “Aceptar Lo inesperado” No podemos predeterminar los sentimientos, pero sí podemos actuar con honestidad. Que un hijo le confiese a un padre su preferencia sexual hacia su mismo género, no es precisamente la ilusión que se despertó en el primer abrazo cuando recién era un bebé, entonces lógicamente expresar sorpresa y hasta tristeza auténticamente, no está del todo mal, pero declarar una Guerra donde la tierra prometida es “Yo voy a enderezarte” es mutilar la posibilidad de crecimiento interno ante una nueva realidad.

Los hijos llegan para darnos lecciones de humildad y es el amor el ingrediente imprescindible que mantiene cohesionada la genial idea de ser felices incluso estando juntos.

¡NAMASTE!