“PADRES AMOROSOS….
¡ABUELOS DERRETIDOS!”

Por: Maribel Lazala
Fotografías: Rubén Román

La vida es sabia. No en balde es hechura de Dios. Y cuando el tiempo nos limita las alegrías y las fuerzas se van agotando, nos regala la dicha del nuevo comienzo, sin perder las riquezas de la experiencia. Las raíces, la familia, se renueva y se nutre cada vez que nace una nueva criatura. Y esa primera sensación de renovar la ternura en una perspectiva de sabia desfachatez, es la inmensa gracia de los abuelos.

Pero ese gozo indescriptible, nunca concebido hasta experimentarlo, se multiplica en aquellos que han sido padres ejemplares, amorosos, y entregados al supremo compromiso de guiar a sus hijos por el camino del bien. Sin embargo, a todos sorprende, y a muchos asusta, la idea de ser “abuelos” porque con ello aceptan la irrevocable verdad de que “se están poniendo viejos”. Pero lo único verdaderamente cierto es que la vida no se detiene, que cada día nos trae algo nuevo y que el camino se hace al andar.

Por ello la llegada de los nietos, como bien expresa uno de nuestros “abuelos” invitados, el doctor José Silié, “renueva el afecto hacia los demás miembros de la familia, porque ellos son una continuación del apego profesado a los herederos, son un relumbrón de cariño que da vida, que renueva fibras en el corazón que por el tedio y el tráfago de la vida moderna tan deprisa y materializada, estaban adormecidas..”  Y de pronto, empezamos a descubrir las pequeñas “locuras” de estos abuelos “derretidos”, que olvidando compromisos y reglas, intentan traducir sus emociones en abrazos y caricias, en juegos y regalos, y en fin, en todo lo que hubieran querido dar a sus hijos, renovándose además un amor y una ternura sin fin.

Ellos confiesan sentirse bendecidos, no dudan en dejar traducir su orgullo y satisfacción, y de todos se desprende ese impalpable halo de sentirse completos. Las familias crecen y también crece el amor, la tolerancia, la perspectiva de la vida. Los pilares donde descansa la unión familiar relucen con la llegada de los nietos, y la alegría se multiplica con las sonrisas eternamente ingenuas, con las travesuras y ocurrencias de estos pequeños ángeles.

Nuestros entrevistados en este reportaje son precisamente “noveles abuelos”, o sea que están en pleno proceso de estrenar un sentimiento que, para todos, ha resultado una experiencia maravillosa. Al efecto, Héctor Báez nos dice con una gran sonrisa que “se siente una verdadera plenitud, una profunda satisfacción, una sensación única.”

Y ciertamente resulta simpático descubrirlos haciendo piruetas, o dejando que las ingenuas travesuras de estos pequeñines irrumpan en “cosas sagradas o intocables” si de otras personas se trataran, como despeinarlos, quitarles los lentes, ensuciarles la camisa, entre otras divertidas ocurrencias.

Por su parte, Felix Escaño no cabe de satisfacción con su primer nieto, y ¡además varón!, después de una prole de cinco hijas. Al efecto afirma orgulloso que “José Manuel ha llegado para llenar un vacío, es el primer nieto, el varón esperado, el compañero de juegos”. 

En este reportaje especial con motivo del Día de los Padres, quisimos compartir con nuestros lectores esta doble faceta que duplica el significado de la trascendencia, a través de la descendencia.

El doctor Felix Escaño, el fotógrafo Héctor Báez y el doctor José Silié, comparten con nosotros su emoción y sus experiencias en el rol de “Padres amorosos y ¡abuelos derretidos!”.

Félix  Manuel Escaño
Médico Endocrinólogo

El doctor Félix Manuel Escaño está casado con la señora Isabel Mieses con quien ha procreado a Patricia, Hilda y las trillizas Gissel, Laura y Amelia. Su nieto, José Manuel Soto Escaño, es el varón que complementa la alegría e ilusión de la familia Escaño-Mieses.

El doctor Escaño es graduado en Endocrinología en la Clínica Residencia Nacional Endocrinología Hospital Doctor Salvador B. Gautier- Instituto Dominicano de Seguro Social (IDSS) con aval en la Universidad Autónoma deSanto Domingo (UASD).

Ha participado en importantes congresos nacionales e internacionales y ha formado parte de renombradas organizaciones científicas y sociedades médicas.

Su aporte científico a la sociedad incluye la publicación de 23 trabajos en revistas nacionales e internacionales. 

Es el autor del libro “Nutrición y Calidad de Vida” y miembro del  Consenso Latinoamericano de  Diabetes (ALAD).  

¿Qué sensación le ha producido la llegada del nieto en su vida?

La sensación de volver a revivir los momentos del nacimiento de los hijos con mayor madurez y responsabilidad, manteniendo el estandarte del buen ejemplo a seguir.

¿Cómo se siente en el rol de padre-abuelo?

Feliz y contento. José Manuel ha llegado para llenar un vacío, es el primer nieto, el varón esperado, el compañero de juegos.

¿Qué diferencia existe entre el amor a los hijos y el amor a los nietos?

Mi experiencia es corta, sin embargo he podido percibir que cuando se tienen los hijos, la responsabilidad de guiarlos, protegerlos y educarlos conjuntamente con el trabajo laboral que hay que desarrollar, exige tiempo. Ahora en cambio, se comparte con los padres y los abuelos dedicamos mas tiempo al nieto.

¿Cuál ha sido su estrategia para ser un excelente padre y luego un abuelo ejemplar?

Darle mucho apoyo a mis hijas en un ambiente de comunicación permanente, mucha comprensión, seguridad y amor, estrategia modelo con el que deben continuar la crianza de sus hijos.

¿Cómo se catalogaría en su rol de abuelo? 

    Consentidor                 Cariñoso                      Divertido

     Recto                             Exigente                       Indiferente

Héctor  Báez
Fotógrafo

Héctor Báez Morillo tiene cuatro hijos: Ana Amelia, Laura Isabel, Miguel Andrés y Raúl Antonio, casado con Paola Mireles Tremols y padre de la pequeña Laura Paola.

Héctor se interesó por la fotografía desde los diez años de edad, y a los 13 años ya retrataba, revelaba y copiaba su trabajo fotográfico en blanco y negro. Retrató su primera boda como profesional en el año 1969. Siguiendo recomendaciones de su madre, completa la carrera de Ingeniero Civil en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña en en año 1977. 

Sin embargo, su vocación natural estaba en la fotografía y en 1978 abre su primer estudio. En octubre del 2005 se mudó a su nuevo estudio, equipado con todos los adelantos tecnológicos digitales contemporáneos, ubicado en el primer nivel de la plaza Bella Vista Mall.

¿Qué sensación le ha producido la llegada de su primera nieta a su vida?

La llegada de mi nietita Laura Paola ha sido una verdadera bendición para nuestra familia. Es increíble cuanto amor, cuanta ternura y cuanta alegría nos despierta ese pequeño ser a todos.

¿Cómo se siente en su rol de padre-abuelo?

Se siente una verdadera plenitud, una profunda satisfacción, es una sensación única en su clase. No hay nada que se pueda asemejar.

¿Qué diferencia existe en el amor a los hijos y el amor que se prodiga a los nietos?

No creo que el tipo de amor sea distinto, lo que sí es distinto es nuestra actitud en el manejo de la crianza. Con los nietos se es más complaciente, más comprensivo y más consentidor. Tratamos con los nietos de enmendar lo que la experiencia y el tiempo nos demostró que debimos hacer distinto con nuestros hijos. Con los hijos actuamos según el programa de crianza aprendido de nuestros padres, pero con los nietos actuamos con la sabiduría que la vida nos ha dado.

¿Cuál ha sido su estrategia para ser un excelente padre y luego un abuelo ejemplar?

Yo  no sé si he sido un excelente padre, eso hay que preguntárselo a mis hijos. Lo que  si sé, es que siempre he hecho lo que consideré que era lo mejor que podía hacer, dentro de mis conocimientos y posibilidades,  en cada momento crucial de la vida. Lo de la medalla de abuelo ejemplar es algo que tampoco estoy buscando. Sólo quiero tener tiempo de calidad para compartir con mi nieta. Cada momento que pasamos  jugando, paseando o escuchando música es un bálsamo espiritual, y nos llena de mucha alegría a ambos.

¿Cómo se catalogaría en su rol de abuelo?

Consentidor                 Cariñoso                      Divertido

 Recto                             Exigente                       Indiferente

José  Silié Ruiz
Neurólogo

El doctor José Silié Ruiz es egresado del Instituto de Neurología de Londres, Inglaterra. Está casado con la señora Ingrid Ruiz con quien ha procreado a Omar, Melissa y  Carolina, casada con Fernando Arturo Muñoz, y padres de la pequeña Nicole Marie Muñoz Silié. 

Durante su estancia en Londres por seis años en el Hospital Queen Square, logra la posición de Fellow investigador del Instituto Británico de Ciencias Neurológicas. Es nombrado agregado de la embajada dominicana en la capital inglesa donde desarrolla una labor de acercamiento cultural entre ambos países.

Además, el doctor Silié es ensayista, poeta y fotógrafo. Sus publicaciones científicas abarcan más de 300 trabajos de investigación en revistas nacionales e internacionales y forma parte de importantes entidades y gremios relacionadas con el sector salud.

¿Qué sensación le ha producido la llegada de su primera nieta a su vida?

En verdad que la llegada de una nieta, en nuestro caso la primera, Nicole Marie, puede ser definida como una gratísima sensación, una compleja combinación de dicha, de júbilo, de fruición y de compromiso. Sabemos  que a través de los siglos el hombre ha procurado la inmortalidad, lo ha hecho en la búsqueda de la piedra filosofal, en obras suntuosas, en acciones guerreras, pero la única perpetuidad verdadera es la progenie, que en esta bella e inteligente nieta queda nuestra perpetuidad, el gran compromiso con el tiempo sellado con creces. La llegada de la nieta ha renovado el afecto hacia los demás miembros de la familia, ella es una continuación del apego profesado a los herederos,  es un relumbrón de cariño que da vida, que te renueva fibras en el corazón, que por el tedio de el tráfago de la vida moderna tan deprisa y materializada,  estaban adormecidas. Te enseña de nuevo la ternura, te reinventa  el valor de las cosas sencillas, su almita tierna no se ha contaminado con el conocimiento, ya que ella solo conoce un  enunciado, el más simple pero el mas trascendente, el lenguaje del amor. 

¿Cómo se siente en su rol de padre-abuelo?

El paso de los años trae una gran dosis de reflexión, de integración, de tolerancia y este rol de abuelo viene a llegar cuando se está en plena madurez, lo que  hace  que de manera mas inteligente se disfrute de este don que se acoge como premio del Supremo Hacedor.  Esta bendición recibida, nos envuelve aún más a nosotros a  ser medio en el compromiso digno de una conducta ejemplarizadora,  para que la prosapia continúe siendo parte de un eje donde pueda aprehender la vida en ricas y profundas significaciones de bien, negándose a ser un ejemplar impedido de individuo, de hombre masa, que muestre siempre un cerebro capacitado y que no olvide nunca que la única aristocracia a respetar es la del pensamiento, que la cultive perpetuamente para que no tenga nunca que negociar su felicidad por nada ni con nadie,  que no se atiborre nunca de  falsos valores, de simples ambiciones materiales, procurando siempre metas superiores de recto proceder.

Este rol donde prima la alegría en una sonrisa, en una miradita sensitiva nos produce el goce mas sublime, nos rejuvenece pues volvemos a ser padres de nuevo, nos gratifica un beso húmedo a su abuelo, en resumen te sientes pletórico de nuevos bríos para continuar la vida.

¿Qué diferencia existe en el amor a los hijos y el amor que se prodiga a los nietos?

En verdad no hay grandes discrepancias entre hijos y nietos, lo que cambia es nuestra percepción. Los nietos se quieren igual que los hijos, son verdaderos tesoros que nos da la madre naturaleza. La diferencia radica en que uno esta en condiciones de apreciar mejor ese cariño y más tiempo para dedicarles. Uno tiene mayores significaciones y raíces en lo que corresponde al concepto  familia. El compromiso en la búsqueda de la perfección que dan los años se refleja en esa criaturita  inteligente y dulce que con un simple “eeta etaa” embelesa de manera tal, que uno se siente el hombre más feliz del mundo, porque en ese trato amoroso mutuo, se compendia el más puro de los amores, una compleja combinación de una almita sensible y tierna con un abuelo que por edad ha madurado. Esa conjugación permite lograr el  disfrutarla plenamente.

¿Cuál ha sido su estrategia para ser un excelente padre y luego un abuelo ejemplar?

Hemos tenido la gran dicha de que nuestros tres hijos son “tres bondades bellas e inteligentes” de los que más orgullosos su madre y yo  no nos podemos sentir, lo mismo espero de esta nietecita, que continúe por igual como ellos lo han hecho, con la ascendencia  de honorabilidad de la familia. No hemos aplicado una regla de oro, pues esta no existe, simplemente con el buen ejemplo, la dedicación a bien criar, enfatizar en las normas de simple educación, en el afecto, se pueden obtener buenas cosechas. Darle a la criatura todo el amor del mundo, pero con límites y responsabilidades, el que coexista por igual una madre amorosa e inteligente, el que tengan fortaleza en la espiritualidad y en los principios morales y sobre todo que asuman el compromiso del buen vivir desde la pequeñez, donde la moralidad, la dignidad, la integridad, la conducta ecuánime y el deseo de ser mejores cada día deben primar, inculcados estos principios desde la temprana infancia. 

En este tenor debemos enseñarles que tiendan siempre a la búsqueda de la perfección, hacia un sabio entendimiento de la  riesgosa realidad de esta modernidad, para que de ese modo amen más que otras motivaciones, el progreso basado en el trabajo,  la ciencia y  la cultura, siempre sobre una base de compromiso digno, de metas altruistas y de conducta moral nunca cuestionable.

Consentidor                 Cariñoso                      Divertido

 Recto                             Exigente                       Indiferente