100 días de resultados económicos

RAMÓN NÚÑEZ RAMÍREZ
Nunca el peso dominicano había experimentado una apreciación tan grande en tan poco tiempo, nunca la inflación había sido detenida en tan poco tiempo, nunca la confianza de los agentes económicos se había restaurado en tan poco tiempo, nunca en los primeros cien días de una administración se había logrado tanto en materia de resultados macroeconómicos.

Cuando los votantes sufragaron mayoritariamente el pasado 16 de mayo a favor de la candidatura del Dr. Leonel Fernández estaban convencidos de que un nuevo gobierno peledeísta sabría enfrentar con acierto la más grave crisis económica de la historia reciente del país que había llevado al peso a una devaluación superior al 150% y elevado a dos dígitos altos el índice de precios al consumidor.

Para una nueva administración es lógico recibir el endoso inicial de la confianza de la opinión pública, especialmente en los primeros cien días, pero lo que nadie pudo haber pronosticado es que esa recuperación de la confianza sería manejada tan correctamente por el gobierno y su equipo económico transformándola en un choque de expectativas capaz de sostener la apreciación del peso dominicano y mejorar una serie de variables fundamentales en el proceso de recuperación del equilibrio macroeconómico.

En el precio del dólar había un componente “especulativo”, como consecuencia de la desconfianza en el gobierno anterior, y el choque de expectativas se encargó de eliminar esa porción de la tasa de cambio, pero otros factores, como la eficacia de la política fiscal y monetaria, más el aumento en la oferta de dólares, han sido los responsables de la mayor apreciación del peso desde que comenzaron en la década de los ochentas los episodios de ajustes y desajustes.

La política fiscal se ha encargado de congelar el gasto público en términos reales, manteniendo a raya la nómina a pesar de las naturales presiones de los militantes y simpatizantes del partido. Esa política fiscal restrictiva ha facilitado el trabajo de la política monetaria y enviado un meta-mensaje a los agentes económicos acerca de la voluntad del gobierno para recuperar la estabilidad al margen de los costos políticos y sociales.

En término de la política monetaria las autoridades aprovecharon el choque de expectativas y estimularon un descenso en las tasas de interés de los certificados de participación, decreciendo las tasas de las subastas de un promedio de 60% hasta 29% y en las colocaciones directas al público a 30 días al 23%, pero simultáneamente han incrementado el monto de los certificados lo cual ha permitido neutralizar el impacto del financiamiento interno.

Del 13 de agosto al 5 de noviembre las reservas netas del Banco Central han aumentado en US$125.4 millones, un incremento de 37.8%, en ese mismo período se ha pasado de una brecha de RD$15,400 millones entre el financiamiento interno (inorgánicos) y los certificados (retiro de circulante) a un monto de certificados superior en RD$2,161 millones al financiamiento. Pero en donde se ha manifestado con mayor eficiencia la política monetaria es en la reducción de 9.24% en la emisión y de 14.3% en los billetes emitidos, la parte expansiva de la emisión, que pasó de RD$39,523 millones el 13 de agosto a RD$33,859 millones el 5 de noviembre, las autoridades han logrado reducir sustancialmente la emisión monetaria, quitando presión sobre los mercados cambiarios, en base a incrementar el monto de los certificados colocados, pero a un costo menor, permitiendo esto reducir el déficit cuasi-fiscal.

La reducción de la tasa de cambio desde un promedio de 43.5×1 en la semana previa a la toma de posesión a un nivel de 30×1 en la presente semana ha permitido que el índice de precios al consumidor en septiembre fuera de -1.13 y en octubre, a pesar de la reforma fiscal y del repunte en los precios del petróleo, apenas de 1.35% y una serie de bienes alimenticios han experimentado una reducción promedio entre 30-40% y en el caso de bienes fundamentales en la industria de la construcción como el cemento, han rebajado su precio en 45%, arrastrando con ello una serie de insumos fundamentales en esa actividad.

El choque de expectativas y la efectividad de la política monetaria y fiscal, más el aumento de la oferta de dólares por la reducción en el servicio de la deuda y la entrada de capitales han permitido edificar un escenario adecuado para el gobierno firmar un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, con la certeza de poder cumplir con las revisiones trimestrales, y abrir las puertas para una renegociación de la deuda externa. Estos dos factores se convertirán en el ancla de la estabilidad, la garantía para los mercados financieros y la señal definitiva para la República Dominicana comenzar a mejorar el nivel de riesgo-país y recuperar el prestigio como un destino atractivo para la inversión.

Estos cien días la administración del Dr. Leonel Fernández ha logrado, apoyándose inicialmente en la confianza y luego en las políticas económicas, mejorar el entorno macroeconómico y con ello devolver las esperanzas acerca del futuro y la posibilidad de que esta economía recupere a corto plazo la estabilidad y las altas tasas de crecimiento características del anterior gobierno peledeísta.
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