130 aniversario del Listín Diario

El 130 aniversario de la fundación del periódico Listín Diario en esta fecha, es un triunfo de permanencia a través de generaciones, desde pioneros fundadores sucedidos por meritorios ejercicios profesionales de etapas posteriores, hasta llegar a los protagonistas del presente vigoroso y promisorio del matutino que está de cumpleaños, llevado a las innovaciones tecnológicas y de edición informativa que los tiempos demandan. Al asignar preferencia en sus pautas de trabajo a la investigación para ir más allá de los hechos y ofrecer visiones diferenciadas sobre la cotidianidad, el Listín se basa en la creatividad para merecer respaldo, reafirmando que los periódicos impresos del país seguirán jugando el papel más importante en la comunicación social, coordinados en sus individualidades como un todo con sus lados cibernéticos.
Como espacio para la diversidad de criterios y de intereses legítimos de sectores en el marco de democracia y respeto a las ideas que salen a la luz desde el espectro de pareceres que caracterizan a la sociedad, el Listín es tribuna importante en la composición plural de medios que con formas propias hacen posible que el pueblo dominicano esté bien informado y orientado para tomar decisiones del diario vivir. Felicitaciones al director, Miguel Franjul, asistentes, editores, reporteros y personal técnico y administrativo que hacen posible la llegada del Listín Diario al público cada día.

El “andar” por caminos rurales

Por ser eminentemente agrícola, el municipio de Salcedo y sus predios necesitan vasos comunicantes con el entorno rural; que los productores dispongan de vías mínimamente transitables para el acopio de frutos. Aunque no escapa, como las demás jurisdicciones de cabildos, a la precariedad que causa el acaparamiento presupuestal a cargo del Poder Ejecutivo, la ciudad está bastante bien atendida. Perjudicada, eso sí, por el mal estado de los caminos que llegan al corazón de sus campos.

Existencialmente se hace camino al andar, dijo Machado, pero lo que necesitan los salcedenses es de una ordinariez nada poética. El único transcurrir sobre suelo que procede es el de las maquinarias que desbrozan y aplanan para que las aspiraciones de legítimo lucro de laboriosos agricultores encuentren la forma de llegar a los mercados.