Embarazos y zika

Claudio Acosta

Como ya es inevitable, inminente (de hecho, ya podría  estar entre nosotros), la entrada a territorio  dominicano del virus del zika, no tenemos otra opción que prepararnos para minimizar su impacto en la población. La Comisión Nacional para el Control del Dengue, la Chikungunya y el Zika, que preside la ministra de Salud, la doctora Altagracia Guzmán Marcelino, ha tomado el control de la situación  y será la responsable de la aplicación y seguimiento  del plan de contingencia  que se ha elaborado y, sobre todo, de movilizar y coordinar  acciones entre los  actores   públicos  y privados, de cuya  integración  depende el éxito de este esfuerzo. Y la principal recomendación de esa comisión, según me enteré ayer por los periódicos, es que las parejas pospongan el embarazo de la mujer durante el año 2016, que apenas comienza, pues existe un alto riesgo de que los recién nacidos vengan al mundo  con microcefalia y otras complicaciones neurológicas. Desde luego, eso es más fácil decirlo que hacerlo. Y es que no hace falta ser  un experto  en nada para saber que hacer esa recomendación en un país donde el embarazo en adolescentes es un problema de salud pública, y la educación sexual  una malapalabra, es un auténtico desafío, y es de esperar que la Ministra de Salud y todos los miembros de esa Comisión estén conscientes de esa realidad. Porque si no se realiza un campaña intensa y masiva, a través de todos los medios de comunicación, para hacer llegar esa recomendación a toda la población (como ya se hace, aunque todavía tímidamente,  para eliminar los criaderos del mosquito vector), sobre todo a la más pobre y vulnerable, no habrá forma de evitar que al  final de la jornada tengamos miles de embarazos de alto riesgo por culpa del zika. ¡Manos a la obra!