Genio y figura

No se le puede cargar el dado al gobierno, o mejor dicho a los responsables de su política de comunicación y propaganda, por hacer todo el ruido posible, mediáticamente hablando, con la visita al proyecto habitacional la Nueva Barquita del expresidente y alto dirigente del Partido Revolucionario Moderno (PRM) Hipólito Mejía, quien quedó tan impresionado con lo que allí se está haciendo que lo definió como una “experiencia sumamente interesante, altamente humana y profesional” que debería ser extrapolada a otros lugares del país. La nota enviada a los medios de comunicación por el Palacio Nacional indica que Mejía resaltó la trascendencia, desde el punto de vista humano, de dotar de viviendas a miles de familias desalojadas de zonas vulnerables de la ribera oriental del río Ozama. Desde luego, en un país donde la política está lastrada por el conchoprimismo y el chismorreo esa visita a la obra más emblemática del gobierno del presidente Danilo Medina va a provocar muchos malentendidos, empezando por la gente que la interpretará como un espaldarazo, totalmente inoportuno, al gobierno, que efectivamente se está dando gusto sacándole gran provecho propagandístico. Pero se trata del mismo gobierno al que ese mismo día el exmandatario acusó, como para que no haya dudas sobre de qué lado de la cancha está, de abandonar el campo y de querer imponerse en las próximas elecciones a base de dinero y del abuso de los recursos públicos. Y es que mucha gente dentro y fuera del PRM olvida que así es Hipólito Mejía, consistentemente fiel a sí mismo hasta para meter la pata, un “defecto” que algún día aprenderemos a agradecerle en un paisaje político donde la autenticidad es tan escasa como las muelas de garza.