CONSULTORIO ECOLÓGICO

Eleuterio Martínez

P. Profesor, se agota el recurso natural más abundante de la Tierra, ¿Cómo recibe República Dominicana este Día Mundial del Agua?

R. Aunque parezca increíble, la humanidad tiene sed, pues el recurso más abundante y el único que realmente le sirve de sustento a la vida, poco a poco está dejando de ser la base de sustentación para el desarrollo en todas sus vertientes y en particular para el Ser humano, único protagonista de esta historia.

Solo el agua dulce sirve realmente para la vida en el ámbito terrestre, el hábitat natural de nuestra especie, y aunque ella está presente en tres cuartas partes de la superficie del Planeta, es apenas el 0.001% la que corre por todos los ríos del mundo y con esta minúscula cantidad tenemos que saciar nuestra sed.

Toda esta historia de agotamiento de las fuentes hídricas de la Tierra y el aumento sostenido de la población humana, acompañado de la demanda creciente de este líquido vital para el desarrollo; luce inverosímil a la luz de la racionalidad y la inteligencia de la especie terrestre que más la necesita para su supervivencia.

El agua del planeta desaparece porque se agotan sus fuentes naturales, porque la contaminamos bárbaramente, porque eliminamos la cobertura forestal que la recoge y la distribuye sobre la faz de la Tierra y, sobre todo, porque la desperdiciamos, porque la usamos y abusamos de su disponibilidad.

En síntesis, como especie, no hemos hecho conciencia de su importancia para nuestra existencia, y el mejor ejemplo lo tenemos en nuestra casa. En nuestra casa particular, donde la desperdiciamos, la contaminamos y la utilizamos para fines intrascendentes; pero también en nuestros campos y el cuerpo físico de la nación.

Da ganas de llorar lo que está pasando, de lo que estamos haciendo, y la indiferencia olímpica de los poderes públicos responsables de su administración, desde los nacimientos de los principales ríos del país: Yaque del Norte, Yaque del Sur y Yuna, en las mismas entrañas de la Cordillera Central.
¡Por Dios…, es agua! Tenemos que respetar las cumbres de las montañas, las nacientes de los ríos, las inmensas alfombras verdes tendidas sobre su lomo, la esponja natural o la napa freática, las presas subterráneas, las únicas cisternas que pueden abastecernos del más precioso líquido de la vida.
¡Es urgente, impostergable y cardinal ir en auxilio de las aguas de Constanza y la Madre de las Aguas!