Hablar la verdad

Soraya Lara de Mármol

Pregunta de la lectora: Me gusta que los demás sean sinceros conmigo. No sé por qué les cuesta hablar la verdad. Tantas veces he tenido que quedarme callada, a sabiendas de que me mienten. Hay quienes tienen la facilidad de decir algo y delante de otros expresar lo contrario. ¿No acabo de entender por qué una persona puede cambiar rápidamente de parecer? ¿Por qué mienten? ¿Cómo darme cuenta?

Respuesta de la terapeuta: El terapeuta familiar Murray Bowen nos habla de los sistemas familiares regidos por una masa indiferenciada del yo, que se distingue por bajos niveles de diferenciación o madurez.
La madurez de las personas oscila en diferentes niveles de la escala de la diferenciación, desde el más bajo al más alto. Los que operan en la escala más baja, los inmaduros, son los más propensos a negociar sus creencias, valores y principios, adaptándose o negociándolos para evitar conflictos o ser excluidos de un grupo.
Si una persona miente con cierta regularidad y no puede mantener una verdad frente a otra, existe la posibilidad de que sienta temor a la desaprobación, al rechazo o a ser excluida de un grupo. Prefiere modificar su postura o creencia para adaptarlas a las circunstancias, a su conveniencia o a las de los demás.
Otras personas aspiran a tener poder, ganar privilegio o sacar provecho de una situación, estos también podrían mentir, aunque tengan que atropellar a otros. En este caso, mentir para manipular.
Hay mentirosos expertos, a los que solo una persona que domine el arte de la interpretación del lenguaje corporal o gestual puede identificar mediante micro gestos que les delatan.
Quien mantiene una actitud mentirosa enmascara sus debilidades e inseguridades o trata de encubrir una conducta.
Los niños mienten cuando cometen un hecho que saben tendrán un castigo. Es típico verlos taparse la boca. En los adultos podemos verlos rozarse la nariz o cualquier zona cercana a la boca o hablar usando las manos en el área de la garganta.
Mirar hacia el lado izquierdo es muy típica. Hay que inventarse una historia. Cambiar de tema, andar por las ramas, contestar lo que no se pregunta, son algunos indicadores. Existen otros comportamientos que evidencian a la persona que miente.
La honestidad es una actitud que refleja madurez. No negocia sus valores y principios.
La persona honesta es justa, no miente.