Hillary Clinton frente al dilema del libre comercio

Democratic nominee Hillary Clinton speaks during the first presidential debate at Hofstra University in Hempstead, New York on September 26, 2016. / AFP / Paul J. Richards
Democratic nominee Hillary Clinton speaks during the first presidential debate at Hofstra University in Hempstead, New York on September 26, 2016. / AFP / Paul J. Richards

Las idas y vueltas de la demócrata Hillary Clinton sobre el libre comercio alimentan dudas sobre sus convicciones profundas y también los continuos ataques de su rival a la presidencia de Estados Unidos, el republicano Donald Trump.

A tres semanas de la elección, la ex secretaria de Estado no ha aclarado aún su postura sobre el controvertido Tratado Transpacífico (TPP), un tema que debería resurgir durante el tercer debate presidencial con Trump, el miércoles. En octubre de 2012, cuando estaba al frente de la cancillería de su país, Clinton había afirmado que ese acuerdo, que involucra a Estados Unidos y a 11 países de la región Asia-Pacífico, pero no a China, era “un modelo de excelencia para un comercio libre, transparente y justo”.

Tres años más tarde, este pacto que apunta a abolir las barreras comerciales entre los países signatarios fue acusado de todos los males por la sociedad civil estadounidense, el ala izquierda del partido Demócrata y Donald Trump. Clinton operó entonces un giro de 180 grados. “Si me baso en lo que sé al respecto al día de hoy no puedo respaldar” este tratado, escribió en octubre de 2015.

“El riesgo es demasiado grande de que, a pesar de nuestros esfuerzos, (estos tratados) sean más malos que buenos para las familias estadounidenses que trabajan duro”, agregó Clinton, que por la época libraba una áspera batalla contra Bernie Sanders, decidido opositor al TPP, en pos de la investidura demócrata. Su equipo de campaña era consciente de la voltereta de la candidata y de las dificultades que el giro planteaba, según correos electrónicos privados filtrados por Wikileaks.

“Se trata efectivamente de un difícil equilibrio, ya que no queremos provocar burlas al oponernos de manera demasiado radical a un acuerdo que ella antes había defendido, o al cargar demasiado sobre sus aspectos negativos cuando la decisión (de oponernos) no ha sido evidente”, escribió en uno de esos correos Dan Schwerin, la pluma de Hillary Clinton.