QUÉ SE DICE: Nada personal.-

Claudio Acosta

Una cosa no tiene que ver, necesariamente, con la otra, pero cuando  se habla de reelección presidencial, la manzana de la discordia  de nuestra vida política desde que gatea la República, toda coincidencia es relevante y a la vez sospechosa, por lo que es absolutamente legítimo preguntarse si no estará  Campos de Moya, quien acaba de declarar que a título personal apoya la reelección del presidente Danilo Medina, entre los empresarios cuyos negocios han crecido económicamente “mil por mil”,  según la diputada Lucía Medina, razón por la cual la presionan  para que  convenza a su hermano de que intente una segunda reelección. ”El empresariado está muy contento porque hay una serie de medidas que se están contemplando realizar para facilitar el hacer negocios, para facilitar las exportaciones, para hacer la innovación, para promover nuevos negocios en la República Dominicana.”    ¿Por qué habrá dicho el expresidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) que su  opinión es a título personal si las razones en las que se sustenta son estrictamente empresariales?  El derecho a ser  incongruente es  tan legítimo y democrático como el de expresar su opinión, de manera personal o como empresario (¿cuándo, cómo y de qué manera se separan una cosa de la otra? ¿como Jekyll y Hyde?), sobre la reelección, cuya viabilidad pasa por una nueva agresión a la Constitución de la República y la institucionalidad democrática, y también  a la gobernabilidad tan necesaria para que los negocios prosperen y las ganancias abunden. Pero que sepa y quede claro que en las presentes circunstancias con esa opinión se autodescalifica para exigir, llegada la ocasión,   que se respete la seguridad jurídica, las famosas “reglas de juego”   que con tanto ardor y vehemencia invocan los empresarios cuando se dan cuenta de que las veleidades, para nada inocentes, de nuestros políticos, amenazan sus sagrados intereses.