CONSULTORIO DE FAMILIA

Soraya Lara de Mármol

Pregunta de la lectora: Las discusiones actuales sobre sexo y género han creado un debate público interesante, pero no logro entender el tema de género. Las opiniones son contradictorias y crean muchos conflictos, lo que no me permite comprender los conceptos con claridad.

Respuesta de la terapeuta: El tema de la igualdad de género es un debate que se ha llevado a cabo en la República Dominicana desde hace décadas. Ahora toma mayor relevancia dada la ordenanza sobre política de género número 33-2019, introducida por el Ministerio de Educación.
Cuando se trata de cambiar creencias de tipo cultural y religioso que impliquen cambios en los comportamientos de las personas se tiende a reaccionar con ciertos temores, porque se percibe como una amenaza a lo establecido durante siglos o milenios.
Sin duda alguna, nuestra identidad la construimos no tan solo por el sexo, el cual tiene un componente biológico, sino también por los atributos socialmente establecidos y asignados por la cultura y la sociedad a la que se pertenece.
La construcción de género se desarrolla por las influencias de los factores sociales y psicológicos que predominan como identidad de la persona. Es decir, cómo me comporto como niña o niño, hombre o mujer.
Por ejemplo, el comportamiento de una niña o mujer en un país con creencias musulmanas, en el que las mujeres no pueden mostrar su cuerpo porque es considerado como un pecado y una transgresión a la norma cultural, tiene que ceñirse a esas normas. De lo contrario, puede sufrir castigo o penalidades.
Castigo que para nosotras puede ser visto como una violación a los Derechos Humanos, una injusticia, sin embargo, para lo establecido en ellos es lo justo y lo merecido.
En Occidente, en cambio, las mujeres pueden vestirse y mostrar su cuerpo, sus piernas, sus brazos, parte de sus pechos, su vientre y su rostro sin que esto represente una afrenta moral.
Ambas personas, por sus características biológicas, son mujeres. Sin embargo, los atributos de género, es decir, los modelos culturales y los preceptos religiosos a los que pertenecen las condicionan a poseer identidades femeninas distintas.
Para entender mi identidad femenina, en mi propio país, también me vi retada a comprender las construcciones y la socialización de género.
Le invito a leer y revisar sus creencias en torno a su identidad de género con apertura y objetividad.