1929: Lo que ya se olvidó

Resulta increíble que 79 años después de 1929, América Latina y el Caribe, tengan que enfrentar de nuevo, las consecuencias de la crisis actual de los mercados financieros mundiales, “el tsunami del siglo” (Greenspan).  La región, pagó un elevado precio por la crisis de 1929 – 1938, donde las importaciones se contrajeron en un 60 por ciento, el comercio mundial colapsó y para poner un ejemplo, Brasil quemó y destruyó sus existencias de café en 1931 y lo repitió en 1938, lo que equivalió al 17.6 por ciento del PIB de ese país en 1929, debido a la caída del precio de ese producto.

En la República Dominicana, se suspendieron los pagos de amortización sobre la deuda externa, honrándose el pago de los intereses sobre dicha deuda y se aplicó un programa de Atrición económica, reduciéndose a 7 los 10 Departamentos del Gobierno, una reducción del personal del 15 al 20 por ciento; reducción de un 15 por ciento los salarios; reducción de un 25 por ciento en el presupuesto de los gastos, acumulándose atrasos en el pago de los sueldos a los empleados y un aumento de la deuda flotante, ya que no habían fondos para pagar los suministros corrientes.  Era un régimen autoritario.

En los Estados Unidos de América, el país que detonó la crisis en 1929, la deuda hipotecaria inmobiliaria ascendía a US$21,000,000,000.00, la gente no podía pagar las hipotecas y el Gobierno creó la Reconstruction Finance Corporation, una corporación federal con un capital de US$200,000,000.00 a fines de emitir bonos al 4 por ciento con un valor nominal de US$2,000,000,000.00 a 18 años para poder ayudar a los deudores, extendiendo los plazos de pagos para que no perdieran sus viviendas.  El mundo entero, tuvo que aprobar leyes, concediéndoles un período de tiempo adicional a los deudores para el pago de sus obligaciones, en caso de ejecuciones hipotecarias.

En aquel lejano 1929 y años siguientes, los efectos de la recesión para la región fueron un descenso en la demanda de los productos de exportación, caída de los precios relativos de las exportaciones primarias en relación a las importaciones de manufacturas, desaparición de la inversión extranjera, aumento de la carga real del servicio de la deuda, dada la relación de América Latina y el Caribe con la economía norteamericana y la europea. Fue duro, pero superamos esa etapa.

En la coyuntura actual, América Latina y el Caribe están obligados a preservar y defender, el terreno ganado a base de mucha disciplina, en la gestión macro-económica como en los programas sociales, especialmente, los destinados a proteger los niveles pobres de la población.