Rinocerontes buscan salvación en mercado bonos

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La venta planeada de un bono de impacto para los rinocerontes, cuyo objetivo es aumentar la población del rinoceronte negro en peligro de extinción, es una prueba para la creación de un mercado de deuda de conservación que podría utilizarse para todo, desde proteger especies en peligro de extinción hasta preservar las áreas de vida silvestre, según sus promotores.
La venta el próximo año de 50 millones de dólares en bonos, el primer instrumento financiero para la conservación de especies está a cargo de la Sociedad Zoológica de Londres y Conservation Capital. La compañía fue fundada en Kenia hace aproximadamente 15 años con la intención de crear negocios y herramientas de financiamiento de inversión para la conservación.

En virtud del programa, el bono a cinco años cubrirá los esfuerzos de conservación en cinco sitios en Sudáfrica y Kenia, donde viven unos 700 rinocerontes negros, o aproximadamente el 12% de la población mundial del animal. Los inversionistas recibirán un reembolso de su capital y un rendimiento si aumenta el número de animales. El objetivo es aumentar la población mundial de rinocerontes negros en un 10%.

“Lo vemos como un cambio en el modelo de financiamiento para la conservación”, asegura Oliver Withers, director de finanzas y empresas de conservación de la Sociedad Zoológica de Londres. “Hay muchas posibilidades de que esto se use para otras especies. Comenzamos con el marco de ’podemos construir un vínculo de impacto para la conservación’”.

Si bien el bono para el rinoceronte es el primero de su tipo, los llamados “bonos de impacto” se han utilizado para financiar una variedad de resultados, desde la educación de niñas en India rural hasta proyectos marinos y pesqueros sostenibles en las Seychelles.

El bono les dará a los inversionistas la oportunidad de “reciclar” su capital, y los compradores probablemente sean individuos de alto patrimonio neto interesados en la conservación, así como fondos de inversión de impacto –denominados ESG (ambiental, social y de gobierno)–, fondos y fundaciones, explica Glen Jeffries de Conservation Capital.

Los rinocerontes negros fueron elegidos porque “se pueden contar, están en peligro crítico y son carismáticos”, afirma.
Los rinocerontes en África están amenazados por la caza furtiva, principalmente debido a la demanda en Vietnam y China del polvo de sus cuernos, que se cree cura el cáncer y mejora la virilidad. En 2018, 769 rinocerontes –principalmente blancos– fueron asesinados en Sudáfrica. Los sitios cubiertos por el bono son confidenciales para evitar atraer a los cazadores furtivos.

“Dado que ya hemos perdido gran parte de nuestra biodiversidad, necesitamos desesperadamente considerar nuevas formas de valorar, financiar e implementar la conservación”, asegura Dominic Jermey, director general de la Sociedad Zoológica de Londres. “El modelo de bonos de impacto para los rinocerontes ofrece una gran oportunidad para abrir fondos para la conservación y compartir el riesgo de restaurar la diversidad financiera”.

Los partidarios del bono ven un margen considerable para el crecimiento. En solo uno de los sitios había más de 5 mil rinocerontes negros hace varias décadas, explica Withers. Los destinatarios de los fondos podrán usar el dinero como elijan, siempre que sea para conservación.