Los biosimilares, una alternativa en el tratamiento del cáncer de mama

Foto de archivo. Fuente externa.
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Durante este mes,dedicado a transmitir cuán importante es la prevención para combatir el cáncer de mama, es importante analizar hasta qué punto nuestros sistemas de salud ponen a disposición de las pacientes alternativas que van a la par de los avances tecnológicos y las tendencias mundiales.

El alto costo de los tratamientos oncológicos trae una carga financiera, tanto para el paciente como para sus familiares, adicionalmente, produce a un aumento de gastos en el sistema nacional de salud que, en los últimos dos años, ha crecido un 18.46% representando el 16% del gasto público total, según informaciones del Servicio Nacional de Salud.

En esta misma línea, para la Organización Mundial de la Salud (OMS), el alto costo de estos medicamentos continuará superando el crecimiento general del gasto farmacéutico a nivel global.

En el caso particular del cáncer de mama, este es el cáncer más frecuente y la principal causa de mortalidad femenina. Datos del estudio Informe Cáncer de Mama en Las Américas 2019, investigación realizada por la OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), demuestra que este cáncer representa el 35% de los nuevos tumores detectados en el país. Adicionalmente, se identifica que el 70% de las dominicanas diagnosticadas empiezan a recibir tratamiento cuando la enfermedad está en estado muy avanzado.

Frente a este escenario, los medicamentos biosimilares entran al mercado con el fin de ampliar la competencia y hacer sostenibles los sistemas de salud, permitiendo una regulación del precio y un ahorro para los sistemas nacionales de salud. En su reporte del 2018 , el Panel del Cáncer de la Presidencia de los Estados Unidos, se sumó a la recomendación de estimular la masificación de los biosimilares para el tratamiento del cáncer, ya que se convierte en una alternativa de igual efectividad a costos más accesibles para los sistemas de salud públicos.

¿Qué es un biosimilar y cómo contribuye en el tratamiento del cáncer? Un biosimilar es un medicamento biológico que contiene una versión del principio activo de un medicamento biológico original previamente autorizado. Los biosimilares son aprobados de acuerdo con los mismos estándares de eficacia, seguridad y calidad que se aplican a todos los medicamentos biológicos en mercados altamente regulados, pero representan un ahorro de más de 30% en relación con sus medicamentos biológicos de referencia.

En el 2018, la FDA aprobó el primer biosimilar de trastuzumab para el tratamiento de algunos cánceres de mama y de estómago, basándose en estudios que demostraron que el fármaco biosimilar era comparable al fármaco original, en términos de seguridad y eficacia.

El principio activo del trastuzumab son los anticuerpos monoclonales que constituyen una tecnología relativamente nueva que trabaja con el sistema inmunitario del organismo y permite dirigir el tratamiento a células específicas, provocando menos toxicidad a las células sanas del paciente.

Aunque la terapia basada en trastuzumab se considera ya el estándar de atención entre pacientes con cáncer de mama HER2 positivo temprano o metastásico, una de las principales razones que impiden el acceso a este tratamiento son los altos costos de los medicamentos de referencia.

En su ponencia durante la jornada científica “BiosimilarsForum 2019” celebrada este octubre en Madrid, Eduardo Cioppi, miembro del Comité Ejecutivo de mAbxience y director regional para Latinoamérica, expuso cómo los fármacos biosimilares ofrecen costes más bajos para el sistema de salud pública y un mayor acceso de los pacientes a valiosos medicamentos biológicos. Alternativas que aseguran: competencia, suministro, seguridad y calidad de los productos.

Según datos aportados por Cioppi: “los biosimilares generarán un ahorro a los sistemas sanitarios y se prevé que en 2020 este ahorro ascienda a USD 100 billones. Esto aumentará el acceso de los pacientes a tratamientos, especialmente en los países con menor cobertura”. El ejecutivo hizo especial hincapié en los grandes avances que se han conseguido en la penetración de estos medicamentos en Latinoamérica. Argentina, Brasil y México son claros ejemplos.

Este proceso de actualización de los sistemas de salud a nivel global y regional ha evidenciado la necesidad de crear, fortalecer y actualizar marcos regulatorios favorables para los medicamentos biotecnológicos en mercados emergentes, como es el caso de República Dominicana, un escenario que permitirá la entrada y saludable competencia trayendo innovación y mayores alternativas a pacientes dominicanos.