2004: ¿para la guerra o para la paz?

2004: ¿para la guerra o para la paz?

Se introduce un nuevo año inflamado de violencias, augurios fatales y realidades catastróficas, a los que podemos hacerles variar su signo, si al responder a sus retos, lejos de huirles, rendirnos, o fiarnos de esperanzas milagreras; concientes, asumimos el criterio de que la selección natural en la preservación de las especies sólo demanda de estas lo que pueden ellas dar para continuar creciendo. La situación de extremas violencia en nuestra civilización abre dos posibilidades a nuestra especie; su autodestrucción, para los fines de tal artífice, o el desarme en los orígenes de los excesos de violencia de todo género, para equilibrar nuestra supervivencia y para la paz, como un imperativo categórico de los que nos hablara Emmanuel Kant. Despertar la moral responsable en las gentes y hacer que la ejerciten con entusiasmo militante, es la fuerza que poseemos y debemos usar para reorientarnos.

Esta necesidad de disminución de la violencia, de reorientación de nuestra agresividad intra y extra-específica, este requerimiento de la necesidad, para la unidad efectiva contra lo que nos desvirtúa, fomentando el vacío existencial de todos, el orgullo sin dignidad, promoviendo prejuicios que se anteponen a toda racionalidad, creando esa devoción religiosa por el poder sin moral; etc., son objetivos a conquistar pulgada a pulgada, con desafiante y público empeño, como si se tratara de pedazos de costas que se les arrebataran al mar, empeñado en negárnoslo.

Por todo lo anterior la ingeniería de la cultura de la paz, más rentable a la economía, a la especie, a su calidad de vida, a la seguridad, a la ecología, etc. que la guerra y su mentalidad; tiene la importancia estratégica que ninguna otra tarea humana posee y ha de construirse, reorientando los orígenes filogenéticos e históricos que nos han condicionado al incremento social e internacional de la violencia que recibimos, generamos y reproducimos.

Tiene esta cultura de paz que construirse doméstica y localmente como un poder representativo e independiente. Para esto hemos de reinterpretarnos de cara al futuro y como crítico de los aspectos del pasado y del presente que condicionan nuestras conductas y limitan nuestra identidad a la visión de parcela o de individuo, que se atrinchera contra el reto de la humanidad.

Quien no pueda así reinterpretarse personal, social, cultural y políticamente en su historia, nunca podrá entender ni servir fielmente a los intereses de la causa de la paz en el mundo, coherentemente. La lucha por la paz, no es lucha de coyunturas, ni es lucha partidista, es la lucha por todas las otras causas de la humanidad que van contenidas en ella, sus derechos y es la lucha por la vigencia de una moral responsable y superior conduciéndonos.

En el proceso de luchas sociales y políticas del país, las ambigüedades, que sirven siempre al doble propósito de los líderes, nos ha inmovilizado. La falta de claridad en las ideas guías centrales, confunden más aún, si las prácticas contradicen las ideas propuestas, o reflejan pulsiones metodológicas violentas, que son reconocibles y están asociadas en la memoria histórica del país a un pasado de derrotas, de la que la nación se resiente, porque fue ella quien perdió y padeció sin resultados, en jornadas, en la que muchos nobles se sacrificaron por los ideales del pueblo. Son de los traumas del país que esta lucha por la paz que propiciamos, tiene que servir a superar, desarrollando el liderazgo de la idea en el corazón y la conciencia de cada persona, para ir reduciendo gradualmente el estrés, el cansancio político, la contracción social inhibitoria y el descreimiento social.

Pero el liderazgo de la idea debe tener imágenes y voces, la de las y de la que pensemos, que esta inercia no debe continuar y optamos, en consecuencia, por comprometernos a servir a este ideal, abriéndole un nuevo espacio a la esperanza, ofreciéndole a esta causa nuestra identidad y nuestro peso moral, con el pensamiento y con la acción que nos exprese más allá de un artículo, opinión suelta o murmuración de vecinos.

Es la intención de este artículo, en medio de la crisis integral actual del país y de las violencias que dominan a toda la humanidad en todo el mundo que se nos impone, llamar a cada uno de ustedes a que despierte al otro, a que rompa su propio cascarón y nazca de cara al futuro de nuestra nueva identidad humana por sobre toda frontera, emergiendo desde lo firme de las mejores tradiciones, pero transcendiéndolas sin congelarnos en ellas, sin mirar ni volver atrás, incrementando el protagonismo social e institucionalizándolo para que perdure como herencia democrática estable.

Reitero, el viernes 30 de enero, día del asesinato de Ghandi, está dedicado a el este año, como día de la no-violencia, por la paz y por los derechos en el mundo. Propicia ocasión para organizar actividades que expresen en libertad esta conciencia y este sentimiento en el país. Quiero ayudar a eso. «Quiero pero sin ti no puedo.» Contáctame para coordinar: diomedes_mercedes@yahoo.com. Deja tu mensaje, tel.: 508-7249 Hazlo por la paz que necesitamos, Feliz Año Nuevo.

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